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domingo, 9 de enero de 2011

BASILIO MUÑOZ

Esc. Basilio Muñoz (III)
Con el acápite de esta página, ¿cuántas veces hemos escuchado finalizar las evocativas estrofas de Martín Ardúa en la cálida voz de Carlos Soares de Lima? Y tan ciertas que, durante más de un siglo, uno o dos Basilio Muñoz simultáneamente, contribuían a ir forjando nuestra Historia.

Dicho tránsito comenzó en 1817 cuando Basilio Muñoz I se enrolara a los catorce años en filas patriotas, siendo ascendido a sargento tras su actuación en Paso del Cuello contra los portugueses. En 1820 actuaba a órdenes de Rivera cuando éste se pasa al invasor y queda así enganchado en filas brasileñas. Aprovechando la acción de Sarandí retorna a las fuerzas patriotas y bajo el mando de Ignacio Oribe combatirá con denuedo en Ituzaingó, la batalla que determinará nuestra Independencia. Poco después, a órdenes de Andrés Latorre, el veterano y leal jefe artiguista, Muñoz batirá en fiero combate individual al temible guerrillero riograndense Juca Teodoro, cayendo así éste prisionero, a la vez que sus fuerzas eran destrozadas.


sábado, 8 de enero de 2011

DE APARICIO SARAVIA Y SU ÉPOCA

Gral. Aparicio Saravia
Del notable "Aparicio Saravia" del profesor Enrique Mena Segarra, reproducimos: "Después del 97, alguien le preguntó a Diego Lamas por qué él, un miliar de prestigio, había admitido subordinarse a un 'gaucho'".  A lo que aquél respondió: "Porque ese gaucho puede enseñarnos mucho a los militares".

viernes, 24 de agosto de 2007

EL PONCHO DE SARAVIA

Gral. Aparicio Saravia
@| "Acabo de enterarme que en El País del 5 ppdo., sección B, en nota referida al Museo de Saravia, se afirma que el poncho con el que éste fue herido de muerte en Masoller "… tiene sangre y el agujero de la bala que lo mató". Lo que es muy cierto. Pero agrega a continuación que en determinado momento fue llevado "… a Melo por la Intendencia de Cerro Largo". Lo cual de ninguna manera sucedió, al menos con ESA precisa prenda.

En el semanario La Democracia (6 set. 1985), Julián Murguía dedicó su contratapa -titulada "De Poncho Blanco"- al tema, que yo confirmé prácticamente en su totalidad en el siguiente ejemplar, página 2. Además, hace un año aproximadamente, hice en ese diario en Ecos precisiones sobre otras versiones antojadizas. 

sábado, 18 de septiembre de 2004

SOBRE EL POCHO DE APARICIO

Gral. Apàricio Saravia
En vuestro interesante suplemento recientemente aparecido "Aparicio Saravia - a 100 años de Masoller", ostenta su contratapa cuatro fotos, luciendo la última una leyenda que reza: "El poncho de Aparicio que forma parte de la rica colección ubicada en una sala del Museo Histórico".


No conozco qué documentación avala la autenticidad de dicha pieza. De todos modos, ese NO ES  el poncho con el que Saravia fue herido en Masoller y que ostentaba un enorme cuajarón de sangre sobre su textura de fina vicuña, pieza que fuera donada al Museo por mi madre el 12.6.1958 (expediente Nº 78/58 y oficio 132/58), donación que agradeció dicha Dirección con fecha 20 del mismo mes. Esa pieza desapareció posteriormente en forma definitiva del Museo.


jueves, 10 de febrero de 2000

BENEDETTI Y LA HISTORIA

Mario Benedetti
Días pasados apareció en la prensa una carta del Dr. Enrique Tarigo, comentando un artículo que sobre la actualidad uruguaya publicó en diario madrileño Mario Benedetti, reproduciéndolo íntegro a su lado. Tarigo califica al artículo de "...conjunto innoble de falsedades" y de "...texto deleznable" que revela que su autor está "vetusto y desinformado".

Pero hay otro aspecto del artículo de marras que también merece comentarse y es cuando Benedetti decide incursionar también en nuestra historia con un par de encendidos elogios de tipo genérico a don José Batlle y Ordoñez. Más, cuando quiere entrar a concretar, su carácter de mero improvisado en el tema salta a la vista. Algunos ejemplos:


domingo, 30 de octubre de 1994

APARICIO SARAVIA Y LA FRUSTRADA INTERVENCIÓN DE LOS "MARINES" YANQUIS

Gral. Aparicio Saravia
Tras el exitoso levantamiento armado encabezado por el caudillo Aparicio Saravia en 1897, el Partido Nacional (popularmente denominado "blanco") había obtenido importantes logros de la vieja dictadura que el Partido Colorado -a través de un serie ininterrumpida de gobernantes militares o civiles -había ejercido en la República Oriental desde la caída de Paysandú ante las fuerzas armadas del Brasil en 1865.

Constituían ellos: a) La incorporación de reglamentaciones electorales que garantizasen la representación de las minorías. b) La coparticipación en el gobierno,  -concretada inicialmente y en carácter provisorio a la espera de disposiciones más adecuadas -mediante el ejercicio de la titularidad en la Jefatura Política de seis departamentos de notoria mayoría blanca, de los 19 existentes. c) Una aún tímida autonomía de los citados departamentos, entonces constreñidos a una casi absoluta dependencia de Montevideo.

domingo, 1 de octubre de 1989

A REPASAR: ¿BATLLE O SARAVIA?

Gral. Aparicio Saravia

Ante un par de macaneos histórico-político de un novel articulista del semanario La Razón, El Día se regodea en ellos en un artículo a ocho columnas titulado "Alguien ha perdido sus cabales". Pero, no conforme con ese par de "cachones" en la puerta del arco, se le hace todo el campo orégano y entra a saco en nuestra historia. Y entre otros, estampa un exabrupto que dice: "Al servicio de la dictadura del señor Juan Lindolfo Cuestas estuvo el señor Aparicio Saravia, convertido en su puntal más firme".


miércoles, 15 de agosto de 1984

IMPERIALISMO DE ULTRAMAR EN URUGUAY (VI)


Lo que Herrera no podía creer, posteriormente se confirmaría: en agosto de 1904, Batlle había solicitado al presidente Theodore Roosevelt el envío de fuerzas navales para patrullar el río Uruguay, con la misión principal de impedir el contrabando de armas desde el Comité de Guerra Nacionalista que actuaba en la Argentina, hacia las fuerzas revolucionarias de Saravia. Un biógrafo de Batlle, el estadounidense Milton Vanger, nos habla de "cuatro barcos de guerra norteamericanos" llegados en octubre, muerto ya Saravia y recién firmada la paz. Según testimonios de gente de la época, los "marines" desfilaron desde el puerto por Sarandí hasta la plaza Independencia, donde se realizó una ceremonia.