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lunes, 17 de enero de 2011

LAS VIEJAS HISTORIETAS - Con motivo de Carpintería

Brig. Gral. Manuel Oribe
En un diario colorado, el 10 de setiembre último, y con motivo del aniversario de Carpintería, un cronista que firma F. V., se despachó con un artículo titulado "La Forja de las Divisas" que contiene más de una inexactitud histórica.

En un diario colorado, el 10 de setiembre último, y con motivo del aniversario de Carpintería, un cronista que firma F. V., se despachó con un artículo titulado "La Forja de las Divisas" que contiene más de una inexactitud histórica.

domingo, 9 de enero de 2011

BASILIO MUÑOZ

Esc. Basilio Muñoz (III)
Con el acápite de esta página, ¿cuántas veces hemos escuchado finalizar las evocativas estrofas de Martín Ardúa en la cálida voz de Carlos Soares de Lima? Y tan ciertas que, durante más de un siglo, uno o dos Basilio Muñoz simultáneamente, contribuían a ir forjando nuestra Historia.

Dicho tránsito comenzó en 1817 cuando Basilio Muñoz I se enrolara a los catorce años en filas patriotas, siendo ascendido a sargento tras su actuación en Paso del Cuello contra los portugueses. En 1820 actuaba a órdenes de Rivera cuando éste se pasa al invasor y queda así enganchado en filas brasileñas. Aprovechando la acción de Sarandí retorna a las fuerzas patriotas y bajo el mando de Ignacio Oribe combatirá con denuedo en Ituzaingó, la batalla que determinará nuestra Independencia. Poco después, a órdenes de Andrés Latorre, el veterano y leal jefe artiguista, Muñoz batirá en fiero combate individual al temible guerrillero riograndense Juca Teodoro, cayendo así éste prisionero, a la vez que sus fuerzas eran destrozadas.


sábado, 8 de enero de 2011

DE APARICIO SARAVIA Y SU ÉPOCA

Gral. Aparicio Saravia
Del notable "Aparicio Saravia" del profesor Enrique Mena Segarra, reproducimos: "Después del 97, alguien le preguntó a Diego Lamas por qué él, un miliar de prestigio, había admitido subordinarse a un 'gaucho'".  A lo que aquél respondió: "Porque ese gaucho puede enseñarnos mucho a los militares".

lunes, 10 de abril de 2006

SERVICIO MILITAR

José Enrique Rodó
Hace tres cuartos de siglo, décadas del 30, Mussolini había creado en Italia los "balilla" batallones de niños y adolescentes; y poco después Hitler, la muchísimo más eficiente 'Hitlerjugend' (juventud hitlerista), que se extinguió peleando en el frente ruso. Pero el pionero en la materia fue el Uruguay, gracias a una iniciativa, en enero de 1915, del entonces presidente José Batlle y Ordoñez. Imbuido del fervoroso entusiasmo bélico pro franco-británico y luego pro yanqui, tan en boga en nuestra sociedad, Batlle decretó a la citada fecha la creación de batallones escolares (a partir de 12 años de edad) y también liceales, para defender al país en el caso de que éste -caso ni remotísimamente posible- fuera atacado por Alemania o Austria. Por si algo faltare para ridiculizar más aún tan absurda posibilidad, la pequeña flota alemana de ultramar del almirante Spee (5 barcos) había sido totalmente hundida a principios de diciembre.



jueves, 30 de marzo de 2000

A DESARTIGAR

Artigas dictando las Instrucciones del Año 1813
El operativo a desartiguizar, o sea de rebajar a Artigas como prócer mayor e indiscutido de la patria, avanza más o menos disimulado, pero inexorablemente. No se trata de la charlatanería de bombo y platillos contra Artigas con los que trata de llamar la atención sobre si cierta reencarnación de la trilogía unitaria de Mitre, Sarmiento y Vicente F. López. Por el contrario, es estilo del citado operativo ese “dar quitando” que aflora como al pasar - aunque no carente de alguna estocada a fondo -  y que siempre quita más de lo que da. En “Búsqueda del 16 ppdo. el Sr. Kempis Fleitas tiró el gato arriba de la mesa muy oportunamente. Veré que puedo aportar al tema, por más que leo la prensa - principal fuente al respecto - esporádicamente.

jueves, 10 de febrero de 2000

BENEDETTI Y LA HISTORIA

Mario Benedetti
Días pasados apareció en la prensa una carta del Dr. Enrique Tarigo, comentando un artículo que sobre la actualidad uruguaya publicó en diario madrileño Mario Benedetti, reproduciéndolo íntegro a su lado. Tarigo califica al artículo de "...conjunto innoble de falsedades" y de "...texto deleznable" que revela que su autor está "vetusto y desinformado".

Pero hay otro aspecto del artículo de marras que también merece comentarse y es cuando Benedetti decide incursionar también en nuestra historia con un par de encendidos elogios de tipo genérico a don José Batlle y Ordoñez. Más, cuando quiere entrar a concretar, su carácter de mero improvisado en el tema salta a la vista. Algunos ejemplos:


jueves, 17 de septiembre de 1998

BATLLE Y ORDOÑEZ Y FERREIRA ALDUNATE

Wilson Ferreira Aldunate

A raíz de la carta del señor Kempis Fleitas ("Búsqueda" 957), obtuve el reportaje, en ella mencionado, del semanario "Crónicas" al profesor José P. Barrán, tan excelente investigador en mi concepto, cuanto mal historiador en concepto del propio Barrán, según su loable confesión en el CLAEH, cuya crónica publicara "Búsqueda" en octubre de 1996. Lástima grande, eso sí, que aquel auspicioso "mea culpa" haya sido de tan magro como efímero resultado.


jueves, 14 de agosto de 1997

HOMENAJES

"Propios": ahora "J. Batlle y Ordóñez"
En "Búsqueda" Nº 902 y bajo el título de "Homenajes", un lector de esta popular sección desarrolla su teoría -fácilmente compartible- acerca de que las nominaciones asignadas a centros docentes deben estar referidas a personajes notoriamente vinculados a la enseñanza, señalando el absurdo de que a un centro educativo designado con el nombre de la destacada educacionista María Stagnero de Munar, se lo haya trocado por el de Rosalía Villagrán de Artigas, quien jamás tuvo nada que ver con el tema.

domingo, 30 de octubre de 1994

APARICIO SARAVIA Y LA FRUSTRADA INTERVENCIÓN DE LOS "MARINES" YANQUIS

Gral. Aparicio Saravia
Tras el exitoso levantamiento armado encabezado por el caudillo Aparicio Saravia en 1897, el Partido Nacional (popularmente denominado "blanco") había obtenido importantes logros de la vieja dictadura que el Partido Colorado -a través de un serie ininterrumpida de gobernantes militares o civiles -había ejercido en la República Oriental desde la caída de Paysandú ante las fuerzas armadas del Brasil en 1865.

Constituían ellos: a) La incorporación de reglamentaciones electorales que garantizasen la representación de las minorías. b) La coparticipación en el gobierno,  -concretada inicialmente y en carácter provisorio a la espera de disposiciones más adecuadas -mediante el ejercicio de la titularidad en la Jefatura Política de seis departamentos de notoria mayoría blanca, de los 19 existentes. c) Una aún tímida autonomía de los citados departamentos, entonces constreñidos a una casi absoluta dependencia de Montevideo.

sábado, 18 de enero de 1992

LOS CAPOS DE LA SERIEDAD - ¡Esto sí que está gracioso!

Dr. Alberto Zumarán
SOCIALISTA: Socia que no pagó ni un recibo en todo el año, sin perderse por ello ni un solo baile del Club (Julio E. Suárez, "Diccionario del Disparate").

En el suplemento de EL DÍA del 29 ppdo., haciendo gala de una "Chispa" tipo yesquero húmedo, un articulista, dice encontrar "gracioso" que el Dr. Zumarán piense concurrir a la invitación formulada por la Internacional Socialista en ocasión de su reunión en Río de Janeiro, siendo "...uno de los candidatos del partido del que salieron ataques más duros a Batlle y el batllismo".

domingo, 1 de octubre de 1989

A REPASAR: ¿BATLLE O SARAVIA?

Gral. Aparicio Saravia

Ante un par de macaneos histórico-político de un novel articulista del semanario La Razón, El Día se regodea en ellos en un artículo a ocho columnas titulado "Alguien ha perdido sus cabales". Pero, no conforme con ese par de "cachones" en la puerta del arco, se le hace todo el campo orégano y entra a saco en nuestra historia. Y entre otros, estampa un exabrupto que dice: "Al servicio de la dictadura del señor Juan Lindolfo Cuestas estuvo el señor Aparicio Saravia, convertido en su puntal más firme".


martes, 8 de noviembre de 1988

JULIO HERRERA Y OBES - Entre el hombre y el gobernante

Dr. Julio Herrera y Obes

En EL PAIS del pasado mes leímos una carta del señor A.M.T., quien ensalzando la figura del Dr. Julio Herrera y Obes, alude, entre otros ditirambos, a "...la conducta intachable de tan preclaro ciudadano", en apoyo a dos extensos artículos publicados en ese diario por el escritor Juan Carlos Pedemonte.

Discrepamos frontalmente con los referidos términos, así como también con algunos de los "méritos" que el señor Pedemonte había adjudicado a su personaje. Por ejemplo, el de haber sido secretario del General Venancio Flores en la guerra del Paraguay y concretamente, en la tan desigual batalla de Yatay, de la que el cronista del diario londinense "Evening Star" (24.12.65) nos narra que los prisioneros paraguayos más jóvenes fueron vendidos como esclavos al Brasil y los restantes mil y pico "...después de desarmarlos fueron degollados". ¡Vaya galardón para el secretario del Comandante en Jefe!.

miércoles, 15 de agosto de 1984

IMPERIALISMO DE ULTRAMAR EN URUGUAY (VI)


Lo que Herrera no podía creer, posteriormente se confirmaría: en agosto de 1904, Batlle había solicitado al presidente Theodore Roosevelt el envío de fuerzas navales para patrullar el río Uruguay, con la misión principal de impedir el contrabando de armas desde el Comité de Guerra Nacionalista que actuaba en la Argentina, hacia las fuerzas revolucionarias de Saravia. Un biógrafo de Batlle, el estadounidense Milton Vanger, nos habla de "cuatro barcos de guerra norteamericanos" llegados en octubre, muerto ya Saravia y recién firmada la paz. Según testimonios de gente de la época, los "marines" desfilaron desde el puerto por Sarandí hasta la plaza Independencia, donde se realizó una ceremonia.


miércoles, 8 de agosto de 1984

IMPERIALISMO DE ULTRAMAR EN URUGUAY (V)


EL JOVEN IMPERIALISMO YANQUI.- Ni bien despunta el siglo (1901), otro naciente pero pujante imperialismo comienza a hacerse sentir en el continente. Así lo vislumbra el novel encargado de negocios de nuestro país en Estados Unidos, Dr. Luis Alberto de Herrera.

Apenas recibido de su cargo, informa al presidente Cuestas acerca de las presiones ejercidas por dicho país, presidido por Theodore Roosevelt, política que condensaba en una frase de su cuño "Speak softly, but carrying a big stick in yor hand" (Habla suavemente, pero portando un gran garrote en la mano). Herrera comunica acerca de su política en el istmo de Panamá conducente a separar dicho territorio de Colombia: "A Nicaragua y Costa Rica se les exhibe como maniquíes para hacer entrar en razón a Colombia".

Y un año después (5.12.1902) informa a nuestra cancillería acerca del mensaje elevado por el presidente norteamericano al Congreso: "Lo indudable es que en el párrafo transcripto se avanza una grave advertencia a los países de Sudamérica.

Allí se dice a las claras que las nacionalidades latinoamericanas están expuestas a una intervención de fuerza de parte de los Estados Unidos cuando el desorden interno haga presa de ellas, más propiamente hablando, cuando los Estados Unidos juzguen llegado el caso de proceder así. Por supuesto que siendo tantas las tentaciones y encontrando cimiento en un motivo revolucionario, no importaría contrariedad asumir este papel pacificador de tan desastrosas consecuencias para los países intervenidos. El gobierno de los Estados Unidos por primera vez hace ante la faz del mundo una declaración tan radical y amenazadora. No es ella otra cosa que un nuevo inciso de esa ventajosísima doctrina Monroe, cuyas proyecciones van aumentando con los años, a medida que aumentan las energías y las voracidades del país que la creó. Queda comprobado oficialmente que Estados Unidos se atribuye derechos jugosos de inflexible tutor sobre las naciones de Sudamérica. Entero a la apreciación de V.E tan arriesgada y pasmosa innovación internacional".

Al año siguiente (1903) último de su actividad diplomática, renuncia al cargo para incorporarse a la revolución saravista.

"La actualidad de Venezuela es, señor Ministro, una ignominia que a todos nos perjudica (...) La primera arista desagradable de la reciente dificultad internacional la señala la jurisprudencia que acaban de sentar las potencias europeas, refrendadas por los Estados Unidos, de que las reclamaciones financieras de sus connacionales, por perjuicios inferidos a sus intereses radicados en territorio sudamericano, deben ser satisfechas contra los gobiernos a quienes se dirigen, sin hacer caso de la autoridad constitucional de los tribunales llamados a fallar todas las diferencias de carácter jurídico (...) Y además, arreglándose o no arreglándose la diferencia, siempre quedará fortificada la tendencia invasora de la diplomacia norteamericana, que no oculta su anhelo de ser tutora de todas las nacionalidades del Sur (...) Remoto o no el peligro del Norte va adquiriendo perfil".
En 1905, blandiendo la versátil doctrina Monroe, el presidente Roosevelt interviene en la República Dominicana para que ésta "cumpliese sus obligaciones financieras".

En 1909, nuevamente por los mismos motivos, el presidente del "garrote" trata de aplicárselo a Chile.

"El Día" del 27.11.1909 insinúa cierta decepción: "El pueblo que por intermedio de sus estadistas más ilustres como Roosevelt, ha hecho de la solidaridad americana un postulado, del respeto a las nacionalidades un principio, y de la igualdad de las soberanías una conquista de la América (...) no puede negar en un acto, en un momento, toda una historia de aleccionamiento frente a la arbitrariedad de los poderosos.

En 1912 Herrera edita "El Uruguay Internacional". Dice allí: "El país de Jorge Washington no disimula ya sus voracidades, tan contradictorias con el consejo testamentario del patriarca.  El arrebato del istmo a Colombia (1903) fundaría un proceso. Si a veces no fuera ilusión el derecho de los débiles. Los anales del despojo no ofrecen una explicación más inicua que la salida de labios del presidente Roosevelt: "I took Panamá" -yo tomé Panamá... así, a capricho, como quien dispone de lo propio (...) ¡Qué infinita distancia separa a Franklin, enviado sereno de una humildad republicana, de este imperialista presidente Roosevelt, victimario de pueblos y apóstol de la política del garrote cernida sobre los organismos débiles de nuestro hemisferio!".

A fines de la segunda presidencia de Batlle, Roosevelt, quien cesara en 1909, visitará el Uruguay. En recepción realizada en Casa de Gobierno, Batlle exhortará: "Os invito a brindar... por el paladín esforzado de todas las causas justas que han requerido su apoyo... al defensor de la doctrina Monroe en interés de toda América, al partidario acérrimo de la justicia internacional y de la paz con honor, el propagandista ferviente de la fuerza y el carácter puestos al servicio del bien". Salvo que el primer párrafo estuviera referido al envío a su pedido de cuatro buques de guerra con sus célebres "marines" en 1904, por más que nos esforcemos no encontramos otra referencia a qué aludir en el frondoso prontuario del máximo depredador de las soberanías americanas. Este retribuirá los ditirambos con lo que Giúdice y González Gonzi ("Batlle y el batllismo" pág. 185) califican de "Expresivas palabras del formidable ex-presidente de los Estados Unidos" afirmando: "Estoy bien informado de cuanto se hace aquí y le presto mi aprobación. Ud. y yo somos del mismo partido.

Usted hace lo que yo digo que debe hacerse. Es así como hay que proceder".  Obvio resulta que no debe deducirse de tan categórico espaldarazo ningún atisbo de dependencia, que no era Batlle hombre de aceptarla, pero sí una buena dosis de afinidad ideológica y de carácter que los hechos no demorarían en reafirmar. Y en prenda de ella "el formidable ex presidente" dedicará al nuestro un retrato suyo que hace poco aún lucía en el "Museo de Batlle" de Piedras Blancas.

Ante los prolegómenos del ataque norteamericano (presidente Woodrow Wilson) a Méjico, sostiene "El Día" del 14.2.1914: "Wilson se presentó más bien como un amigo, como un hermano mayor que da consejos a los pequeñuelos barullentos. Bien dicen que no hay redentor que salga bien... Lo único que podía hacer lo hizo... afirmó que jamás durante su gobierno se cometería una injusticia contra las hermanas menores y que trataría, por todos los medios legales, de evitar que prosperasen revoluciones en sus territorios" ¡Cuánta incomprendida bondad!

No obstante, dos meses después (21 de abril), el mismo presidente demócrata (nos referimos al Partido), ordena invadir Méjico y ocupa los pozos petroleros de Tampico, quid de la cuestión, y tras sangrienta lucha, la ciudad de Veracruz. Su secretario de Marina, Franklin D. Roosevelt, futuro presidente de la "buena vecindad" opinó: "Es un buen método norteamericano para llevar las cosas adelante".

Consumado el atropello, Wilson sentará esta premisa ante el Congreso: "Queremos mantener siempre nuestra gran influencia para el ejercicio de la libertad, tanto en los Estados Unidos como donde quiera pueda ser usada en beneficio de la humanidad". No podían estar ausentes por supuesto, tales infaltables invocaciones. En toda Latinoamérica estalla la indignación. En Montevideo se funda una Comisión de solidaridad con Méjico, que preside el poeta nacionalista Fernán Silva Valdez, quien invita a una manifestación popular en estos términos:

"Tropas yanquis han invadido Méjico, patria hermana de nuestra patria. Después de Puerto Rico, después de Cuba, después del desmembramiento de Colombia... Para protestar contra este acto de imperialismo vejatorio, invitamos a todo el pueblo a una manifestación. ¡Viva Méjico y América Latina!"
Adhirió la Federación de Estudiantes, el Partido Nacional, el Centro Internacional (anarquistas) y algún colorado no batllista como José Enrique Rodó, quien ya había alertado en "Ariel" sobre el peligro norteño:  "La admiración por su grandeza y su fuerza es un sentimiento que avanza a grandes pasos en el espíritu de nuestros dirigentes". La manifestación en inmensa columna, se dirigía a la legación norteamericana para hacer efectiva allí su protesta, cuando la caballería cargó sable en mano, dejando una cincuentena de heridos.
Dice un historiador izquierdista, Carlos Machado: "El canciller de Batlle (Dr. Baltasar Brum) presentó al otro día las excusas gubernamentales a la legación por los "muerus" a los Estados Unidos formulados por los manifestantes. Lo interpeló por eso Luis A. de Herrera".
Desde "El Día", Batlle justificará la agresión norteamericana sosteniendo que "...cuando una nación incurre en desvaríos internos, es un derecho legítimo que deben aplicarlo con urgencia sus vecinos, intervenir por las armas y llevar la tranquilidad a ese hogar convulsionado por la anarquía".
En la interpelación (30.4.1914) el Dr. Washington Beltrán estimará "...sumamente grave que la Cancillería de un país como el nuestro llegue a sostener y aceptar el principio de intervención de un país fuerte en una nación débil... erigiéndose en juez soberano el país que lleva la agresión".  Según admite el diputado oficialista Buero -al ser solicitado por el Secretario de Estado William Bryan- "...el asentimiento o apoyo moral de las mismas naciones sudamericanas", la actitud de Uruguay fue la de "...dar su apoyo moral". Otro líder batllista prominente, Julio María Sosa, apoyó la posición del gobierno sosteniendo que "...no se dirige contra Méjico, sino contra su gobernante, que no quiere desagraviar a una nación ofendida".
Y cuando, mosca blanca en el enjambre, un diputado oficialista, Rodríguez Fabregat, denuncia la "...codicia yanqui por los que tengan una mina de oro, un pozo de petróleo o un ferrocarril que explotar" otro correligionario, Minelli salta presto a cortar ese brote de antiyanquismo: "No es posible que en el Parlamento del Uruguay se emitan opiniones sobre el proceder de un país amigo, que ha demostrado ser el verdadero campeón de la justicia y la democracia..."
Respecto a la teoría intervencionista de Batlle, dirá Herrera en su interpretación: "Encuentro que esa afirmación del señor Presidente de la República, es de verdadera gravedad y que no debe pasar en silencio. Ningún país de Sudamérica, ni aún los más fuertes y capaces... se permiten conceder a nadie, ni en doctrina, el derecho de intervención en las sociedades infortunadas. ¿Cómo es posible que en este país, esa tesis, a la que debemos tantos desastres y más de una mutilación territorial, como es posible, repito, que éste país la acepte como buena? Conformando esta doctrina que, como oriental juzgo esencialmente peligrosa, el poder Ejecutivo creyó del caso enviar al Señor Ministro de Relaciones Exteriores a dar explicaciones al Señor Ministro norteamericano sobre excesos que no habían existido, colmando sin necesidad, las manifestaciones de cortesía. Estas actitudes de actualidad despiertan otras memorias complementarias y que es del caso subrayar. Se ha dicho que durante aquel trágico desgarramiento de 1904, el Poder Ejecutivo solicitó, categóricamente, la intervención norteamericana para resolver así los asuntos internos de la familia uruguaya. Por mucho tiempo me ha parecido tan enorme, tan fuerte de toda presunción lógica tal aserto, que me he rehusado a creerlo...". 

Jorge Pelfort
CONCERTACIÓN

sábado, 14 de abril de 1984

CONTRADICCIONES


Con su tradicional audacia  y ligereza de cuando quiere sacar cualquier ventajita política, EL DÍA (29.ppdo) en artículo titulado "ANTECEDENTES QUE ACLARAN" da por sentado el bien concertado infundio guberni-batllista de que el profesor Pivel habría actuado en la emergencia obedeciendo órdenes del señor Ferreira Aldunate, que contratarían su propio modo de pensar. Califica su intervención de "instrumental" en base  un "aceptado  y asumido verticalismo".

jueves, 15 de diciembre de 1983

ORÍGENES DE NUESTRA LEGISLACIÓN LABORAL - Contestando a "La Semana", suplemento sabatino de EL DÍA


Nuestro pueblo, jamás ha conocido, salvo en lo referente al período artiguista una enseñanza en serio de nuestra historia a nivel oficial. Ella, en cambio, ha sido sustituida por una retahíla de medias verdades, dirigida a encauzar las afecciones políticas de los futuros ciudadanos en favor del partido de gobierno y en base a lo cual éste otorgaba o no el vital espaldarazo económico de la oficialización. Mi emocionada admiración y gratitud pues, a todos los historiadores que renunciaron a dicho beneficio en homenaje a la verdad.