Lo que Herrera
no podía creer, posteriormente se confirmaría: en agosto de 1904, Batlle había
solicitado al presidente Theodore Roosevelt el envío de fuerzas navales para
patrullar el río Uruguay, con la misión principal de impedir el contrabando de
armas desde el Comité de Guerra Nacionalista que actuaba en la Argentina, hacia
las fuerzas revolucionarias de Saravia. Un biógrafo de Batlle, el estadounidense
Milton Vanger, nos habla de "cuatro barcos de guerra
norteamericanos" llegados en octubre, muerto ya Saravia y recién
firmada la paz. Según testimonios de gente de la época, los "marines"
desfilaron desde el puerto por Sarandí hasta la plaza Independencia, donde se
realizó una ceremonia.