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| Dr. Luis A. de Herrera |
viernes, 27 de enero de 1995
CALUMNIAS CONTRA HERRERA
domingo, 30 de octubre de 1994
APARICIO SARAVIA Y LA FRUSTRADA INTERVENCIÓN DE LOS "MARINES" YANQUIS
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| Gral. Aparicio Saravia |
Tras el exitoso
levantamiento armado encabezado por el caudillo Aparicio Saravia en 1897, el
Partido Nacional (popularmente denominado "blanco") había obtenido
importantes logros de la vieja dictadura que el Partido Colorado -a través de un
serie ininterrumpida de gobernantes militares o civiles -había ejercido en la
República Oriental desde la caída de Paysandú ante las fuerzas armadas del
Brasil en 1865.
Constituían ellos: a) La incorporación de
reglamentaciones electorales que garantizasen la representación de las
minorías. b) La coparticipación en el gobierno, -concretada inicialmente
y en carácter provisorio a la espera de disposiciones más adecuadas -mediante
el ejercicio de la titularidad en la Jefatura Política de seis departamentos de
notoria mayoría blanca, de los 19 existentes. c) Una aún tímida autonomía de
los citados departamentos, entonces constreñidos a una casi absoluta
dependencia de Montevideo.
viernes, 7 de octubre de 1994
LA PSEUDO-PAZ DEL 8 DE OCTUBRE
| Uruguay antes y después de los Tratados del ´51 |
Difícil resulta
desnaturalizar más el significado de una fecha como se lo ha hecho en el caso
de la del 8 de octubre de 1851. Se ha pretendido ver en ella el sellamiento de
una eterna e idílica paz entre los orientales. Quien quiera que se asome
ligeramente al estudio de nuestra historia, de inmediato se percatará que ello
para nada fue así, ya que a tan solo 21 meses de tan sacralizada “paz”,
nuevamente los mismos contendores se liarán a tiros y ballonetazos en plena
plaza de la Constitución, comienzo del “segundo tiempo” de ese mismo juego que
se prolongará, tras reiterados “alargues”, durante más de medio siglo.
En el año 1951, con motivo del centenario del hecho, el profesor Juan
E. Pivel Devoto dictó sobre el tema una conferencia titulada “El fin de la
Guerra Grande” (después editada en folleto), en cuya página 29 establece
(may. nuestras): “En efecto, el 7 de Octubre se firmó el PACTO CON
URQUIZA QUE PONÍA FIN A LA GUERRA GRANDE” . Y en la página siguiente: “Es de hacer notar que,
notificado el 8 de Octubre del ajuste del convenio, EL GOBIERNO DE LA DEFENSA
SE NEGÓ A PRESTARLE RATIFICACIÓN”.
sábado, 5 de febrero de 1994
COMBATE DEL CERRO - EL ODIO EN EL NOMENCLATOR
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| Fortaleza del Cerro de Montevideo |
Es casi absoluta la
falta de información sobre este episodio de las luchas por la independencia,
ocurrido el 9 de febrero de 1826.He debido apelar para paliarla a uno de mis
libros más viejos -editado en 1859- que es la primera biografía de Oribe,
escrita por José Pedro Pintos.
Es tal vez el que más aprecio principalmente por su dedicatoria que reza: "Este libro perteneció a mi padre y me honro en depositarlo en manos de ..." (fdo.) Washington Beltrán, 6 de junio de 1990.
martes, 1 de junio de 1993
CAFÉ DE LOS FEDERALES
martes, 5 de enero de 1993
LIBRO NUEVO, MAÑAS VIEJAS - A falta de realidades, buenas son insinuaciones
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Batalla de Quebracho Herrado - 28/11/1840 - Carlos Morel
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Refiriéndose al triunfo de Oribe sobre
Lavalle en Quebracho Herrado (Córdoba), destaca Eduardo Acevedo: "Rosas
acordó recompensas extraordinarias a Oribe. Hizo acuñar una medalla y se la
regaló, conjuntamente con 3.000 vacunos y 3.000 lanares...".
("Anales" II. 1933).
Y ahí se le agota el tema. Se trata de una perfecta media verdad -conocida como la peor de las mentiras- pues omite cuidadosamente la respuesta del supuesto beneficiado.
domingo, 6 de diciembre de 1992
A 150 AÑOS DE LA BATALLA DE ARROYO GRANDE
| La Bandera Federal flameó en Arroyo Grande |
Cara,
muy cara, le salió al general unitario porteño Juan Lavalle su complicidad en
el derrocamiento del presidente Oribe. Éste, poco tiempo después –pese al
poderoso apoyo de la artillería naval francesa- lo derrotará en Sauce Grande
(Entre Ríos) y, siempre tras él lo aplastará en Quebracho Herrado (Córdoba), y
liquidará definitivamente su ejército en Famaillá (Tucumán).
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miércoles, 25 de noviembre de 1992
EN TORNO A LA ABOLICIÓN DE LA ESCLAVITUD
Con fecha 18 de febrero pasado, publicamos
en LA REPÚBLICA una página titulada “Las mentiras no prescriben” encarando el
tema de la abolición de la esclavitud en nuestro país y algunos equívocos
manejados en torno al mismo, que dejamos documentadamente aclarados.
Cumpliéndose este 28 de octubre un nuevo
aniversario del magno hecho, abordaremos algunos otros aspectos no mencionados
entonces, aunque no por ello de menos importancia.
jueves, 29 de octubre de 1992
HÉROES Y PRÓCERES
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| Brig. Gral. Manuel Oribe |
Con este mismo título, el Dr. Jorge
González Albistur replicó en carta a "Búsqueda", conceptos expresados
en artículo de igual título por el columnista Tomás Linn, tras coincidir
inicialmente en la condena a las calumniosas diatribas vertidas en un matutino,
con motivo del bicentenario de don Manuel Oribe.
La indudable buena intención que campea en
ambos artículos -aún discrepando en algunos aspectos- me anima a terciar en el
tema.
Comparto la discrepancia del Dr. González Albistur en
cuanto a que Artigas hiciera degollar a sus prisioneros, a menos como aquél
dice- que confiemos en el deleznable libelo de Cavia o -agrego yo- en la no
mucho más confiable palabra de Sarmiento. Pero no creemos que Linn incurriera
en demasía al afirmar que "...al
disidente (considerado traidor) se lo fusilaba".
sábado, 19 de septiembre de 1992
ASÍ NACIERON LOS PARTIDOS
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Una
de las preocupaciones mayores de Oribe al ascender a la presidencia en 1835,
fue comenzar a poner orden en la desquiciada Hacienda Pública que, según el
cónsul francés Raymond Baradére informaba a su cancillería, ostentaba el enorme “déficit
bien comprobado de dos millones doscientos mil pesos”.
Se
designó de inmediato una Comisión de Cuentas, integrada por el senador Antonino
Costa y los diputados Juan Pedro Ramírez y Ramón Artagaveytia. De acuerdo con
los informes de los contadores Miguel Furriol y Francisco Acuña y Figueroa,
surgieron importantes reparos de esencia en forma de partidas de gastos no
justificadas con los comprobantes debidos –ya por incompletos, ya por
notoriamente fraudulentos- referidos por lo general a compras de caballada,
ganados para consumo y otros rubros. Los peritos caligráficos Besnes Irigoyen y
Lira comprobaban a la vez que varias de las firmas estampadas en los documentos
eran falsas.
jueves, 10 de septiembre de 1992
EL DESPECHO EN EL DESPACHO - El Barón y el Canciller
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| Dr. Héctor Gros Espiell |
El 27 de junio ppdo. publicamos en un
matutino un extenso artículo titulado "Nuestro Canciller y la
Historia", rebatiendo pormenorizadamente afirmaciones del Dr. Gros Espiel
enunciadas en una conferencia en el Instituto Histórico y Geográfico, publicada
posteriormente en una revista de temas históricos.
Nuevamente nos vemos obligados a salir a
la palestra ante la publicación de un artículo del Dr. Gros en EL PAÍS del 30
de agosto ppdo. En él, nuestro Canciller hace un ligero resumen de la misión
diplomática llevada a cabo en los primeros meses de 1848 por el capitán Gore
(británico) y el barón Gros (francés) con el objeto de poner fin a nuestra
Guerra Grande. Por razones de espacio centraremos nuestra réplica en un
solo punto, que encierra una fácilmente comprobable falsedad histórica.
domingo, 23 de agosto de 1992
CUANDO EL AMOR DE UNA MUCHACHA CAMBIÓ NUESTRA HISTORIA - Oribe y la Conspiración Isas-Turreyro
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| Barón de la Laguna, Carlos F. Lecor |
Alto, magro, erguido, el cabello renegrido
enmarcando el rostro de tez muy blanca donde refulgían los ojos verdosos, ha de
haber sido el joven Manuel Oribe elemento de indudable atracción entre las
montevideanas de entonces. Su conocida relación íntima con la diecisieteañera
actriz Trinidad Guevara, no fue seguramente "...su
única aventura amorosa" como
alguno de sus biógrafos ha afirmado. Basta al respecto un párrafo de una carta
de Lucas Obes a Rivera, en la que le informa de la sorda animosidad existente
entre Santiago Vázquez y Oribe, y que éste "...
no se liga con Vázquez sino por alguna travesura de amores" (Pivel:
Hist. de los Partidos...").
sábado, 27 de junio de 1992
NUESTRO CANCILLER Y LA HISTORIA
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| Dr. Héctor Gros Espiell |
Dice el Dr. Gros: “El gobierno del Cerrito cayó como consecuencia de la acción de las fuerzas argentinas de Urquiza, sin actuación militar brasilera”.
sábado, 18 de enero de 1992
LOS CAPOS DE LA SERIEDAD - ¡Esto sí que está gracioso!
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| Dr. Alberto Zumarán |
SOCIALISTA: Socia
que no pagó ni un recibo en todo el año, sin perderse por ello ni un solo baile
del Club (Julio E. Suárez, "Diccionario del Disparate").
En el suplemento de EL DÍA del 29 ppdo., haciendo gala de una "Chispa" tipo yesquero húmedo, un articulista, dice encontrar "gracioso" que el Dr. Zumarán piense concurrir a la invitación formulada por la Internacional Socialista en ocasión de su reunión en Río de Janeiro, siendo "...uno de los candidatos del partido del que salieron ataques más duros a Batlle y el batllismo".
domingo, 1 de octubre de 1989
A REPASAR: ¿BATLLE O SARAVIA?
| Gral. Aparicio Saravia |
Ante
un par de macaneos histórico-político de un novel articulista del semanario La
Razón, El Día se regodea en ellos en un artículo a ocho columnas titulado
"Alguien ha perdido sus cabales". Pero, no conforme con ese par de
"cachones" en la puerta del arco, se le hace todo el campo orégano y
entra a saco en nuestra historia. Y entre otros, estampa un exabrupto que dice: "Al servicio de la dictadura del señor Juan Lindolfo
Cuestas estuvo el señor Aparicio Saravia, convertido en su puntal más
firme".
martes, 8 de noviembre de 1988
JULIO HERRERA Y OBES - Entre el hombre y el gobernante
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| Dr. Julio Herrera y Obes |
En EL PAIS del pasado mes leímos una carta
del señor A.M.T., quien ensalzando la figura del Dr. Julio Herrera y Obes,
alude, entre otros ditirambos, a "...la
conducta intachable de tan preclaro ciudadano", en
apoyo a dos extensos artículos publicados en ese diario por el escritor Juan
Carlos Pedemonte.
Discrepamos frontalmente con los referidos términos, así
como también con algunos de los "méritos" que el señor Pedemonte
había adjudicado a su personaje. Por ejemplo, el de haber sido secretario del
General Venancio Flores en la guerra del Paraguay y concretamente, en la tan
desigual batalla de Yatay, de la que el cronista del diario londinense
"Evening Star" (24.12.65) nos narra que los prisioneros paraguayos
más jóvenes fueron vendidos como esclavos al Brasil y los restantes mil y pico "...después
de desarmarlos fueron degollados". ¡Vaya
galardón para el secretario del Comandante en Jefe!.
domingo, 15 de noviembre de 1987
¿QUIÉN MATÓ A VENANCIO FLORES? (II)
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| Muerte del Gral. Venancio Flores |
Ahora
bien: ¿existió alguna complicidad entre los revolucionarios de Berro y los
asesinos de Flores? Aparte de que la contextura moral del primero era netamente
incompatible con un acto de tal naturaleza, la mayoría de los autores coincide
en la autenticidad de su sorpresa al ser enfrentado al cadáver del ex dictador.
Y apuntalo el argumento con mi propia pregunta: ¿no resulta absurdo, de ser
todos uno, que los asesinos actuasen ocultando sus rostros de manera tal que
ninguno pudo ser reconocido, ni por los tres acompañantes del coche ni por los
integrantes de la escolta que los dispersó, mientras Berro y sus compañeros
atacaban la casa de Gobierno a cara descubierta?
jueves, 12 de noviembre de 1987
¿QUIÉN MATÓ A VENANCIO FLORES? (I)
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| Gral. Venancio Flores |
En reciente reportaje televisivo, un
integrante de la comisión parlamentaria recientemente disuelta, que investigaba
la muerte de dos legisladores compatriotas, sostenía resignadamente la
imposibilidad de descubrir a los culpables "en
un país en el que nunca se pudo averiguar quiénes fueron los asesinos de
Venancio Flores y de Bernardo P. Berro" (casi
textual).
Resulta sorprendente la desinformación revelada respecto
a hechos como los mencionados, que dejaron de ser misterio a muy poco de
producidos, pese también a la preocupación notoria de las autoridades y de la
historiografía oficial para que todo quedase en la más impenetrable nebulosa.
viernes, 17 de julio de 1987
ERROR A REPARAR - "Día de la Infantería"
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| El Gral. L. de Palleja, es retirado muerto del campo de batalla |
En 1940 se decretó la designación del 24 de febrero como "Día del Arma de Infantería" por tratarse del aniversario de la creación de la primera unidad de dicha arma. Pero con fecha 3 de junio de 1975, con la firma de Bordaberry, y su ministro de Defensa Dr. Walter Ravenna, se decreta la sustitución de dicha fecha por la del 18 de julio. Obviamente, no se trataba de un homenaje a nuestra primera Constitución, sino a la actuación de fuerzas orientales -junto a argentinas y brasileras- contra los paraguayos, quienes defendían heroicamente su suelo, en la sangrienta batalla de Boquerón del Sauce.
martes, 12 de mayo de 1987
EL ABRAZO DEL OSO
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| Gral. Juan Antonio Lavalleja |
Con contumacia lindante en el masoquismo
los colorados suelen revivir en todos sus aniversarios el ya documentalmente
agotado episodio de la Emboscada de Monzón, que ellos gustan denominar
"abrazo".
EL FRAUDE DE EDUARDO ACEVEDO.- Por
ejemplo, cuando recientemente leímos el primer capítulo de una serie que en LA
MAÑANA escribió el señor Efraín Quesada, vimos que su autor se había ensartado
con la versión fraudulenta que de las "Memorias" de Spikerman fragua
Eduardo Acevedo, con el obvio propósito de mejorar la desairada posición de
Rivera en el episodio, arguyendo trascribirlas del diario EL NACIONAL del 19 de
abril de 1899 ("Anales Históricos" I, 291, ed. Barreiro y Ramos 1933
y "Artigas, Alegato Histórico" III, 752, ed. oficial 1950). Quienquiera
que consulte el diario aludido comprobará que su versión se ajusta exactamente
a las "Memorias" de Spikerman depositadas en el A.G.N y publicadas en
la Revista del I. Histórico y Geográfico, y no a los agregados y tijereteos a
que las somete el tan mentado historiador.
lunes, 15 de diciembre de 1986
EL CURA DE ORIBE - FRAY DOMINGO EREÑO
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| Fray Domingo Ereño |
Domingo Ereño y Larrea nació en tierras de Vizcaya en 1811. Cursó sus
estudios iniciales en Bilbao y en 1827 vistió los hábitos de Carmelita.
Problemas derivados de las guerras civiles españolas lo decidieron a emigrar a
América. En abril de 1842 arribó a nuestra capital junto con su hermana Carmen.
Muy pronto entró a desempeñar el cargo de teniente cura en la Iglesia del Cordón y más tarde en la del Reducto. Se le describe como de mediana estatura, pero de rasgos gruesos y fuertes de campesino curtido y sano. Durante la Guerra Grande, a poco de iniciado el asedio de Montevideo, se produjo el pasaje en forma masiva del batallón de vascos denominado “Aguerridos” hacia tiendas de Oribe.
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lunes, 15 de septiembre de 1986
LA PROFECÍA DE ARTIGAS
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| Detalle de la Batalla de Curupaytí, por Cándido López |
"Si la acción general se pierde, si
éste grande, si éste único esfuerzo de los americanos no tiene otro objeto que
verter su sangre y hacer con sus cadáveres un monumento a la gloria de los
tiranos, ¿de qué servirá a la Provincia del Paraguay haberse mantenido a la
defensiva? El gemido y el llanto llenarán toda la América y su inundación
llegará precisamente a ese territorio, el estruendo de las cadenas volverá a
resonar en todas partes y ese sabio Gobierno se verá en la precisión de
sentirlo en torno a sí sin poderlo remediar ya". (Artigas
a la Junta de Gobierno del Paraguay, el 3 de abril de 1812, proponiéndole una
alianza, que será rechazada, para defenderse de la prepotencia del Directorio
unitario porteño).
miércoles, 12 de septiembre de 1984
IMPERIALISMO DE ULTRAMAR EN URUGUAY (X)
Y
aprovecharemos a cerrar páginas con otros acertadísimos conceptos enunciados
oportunidades en el seno de las Nacionales Unidas por el gran embajador y
diplomático que fuera, del país y del Partido Nacional, don Carlos María
Velázquez:
"Como el
colonialismo, en su sentido de explotación del hombre, es un estado de
espíritu, existe también, del mismo modo que un colonialismo extranjero, un
colonialismo nacional.
miércoles, 5 de septiembre de 1984
IMPERIALISMO DE ULTRAMAR EN URUGUAY (IX)
En lo
referente al segundo punto, o sea al duro enfrentamiento con Thomas Mann,
Coordinador de la Alianza para el Progreso y presidente de la delegación de
Estados Unidos en la reunión del CIES celebrada en Lima, por parte de nuestro
delegado Dr. Héctor Lorenzo Ríos, transcribimos reportaje del diario limeño
"Noticias de Ultima Hora"(primera plana y "tipo
catástrofe") con el título de "REBELIÓN CONTRA LA OEA":
miércoles, 29 de agosto de 1984
IMPERIALISMO DE ULTRAMAR EN URUGUAY (VIII)
El eco
despertado por la pomposamente denominada "Doctrina de la Intervención
Multilateral" o del "Paralelismo entre la Democracia y la Paz",
fue apenas un susurro.
Nuestra
Cancillería cursó nota formulando la proposición a sus similares del continente
el 21 de noviembre. El día 5 de diciembre en nuestro senado, el herrerismo con
el apoyo del coloradismo independiente obtuvo 15 votos para una moción de
censura.
MANUEL ORIBE, PALADÍN DE NUESTRA EDUCACIÓN
Al cumplirse el
26 ppdo., un nuevo aniversario de su nacimiento, deseamos referirnos a esta
interesante faceta de su obra de Gobernante, invariablemente soslayada por
nuestros textos de enseñanza.
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miércoles, 22 de agosto de 1984
IMPERIALISMO DE ULTRAMAR EN URUGUAY (VII)
Desterrado en
la capital carioca, junto con un exiliado argentino, teniente coronel Roberto
Bosch (éste se había levantado en armas contra el dictador Uriburu, el que
depusiera al presidente Yrigoyen quien, oh casualidad, había nacionalizado los
yacimientos petrolíferos argentinos), elaboraron un manifiesto para ambas
patrias (las causas eran las mismas) y el que, por razones desconocidas de
ausencia momentánea de Bosch, apareció únicamente con la firma de Muñoz. El
documento que, por razones de espacio deberemos limitar a su final donde más se
ajusta al tema que estamos encarando:
"En el terreno económico, presenciamos la entrega de las riquezas del suelo y del subsuelo a los representantes de la plutocracia mundial... mientras el valor adquisitivo de nuestras materias primas se supedita al capricho voraz de las grandes firmas exportadoras extranjeras. Tal es el panorama del Uruguay y de la Argentina, que sus hijos, enrolados en la revolución, solidarios moralmente, vemos agravarse día a día frente a la descomposición de las masas anhelantes de libertad política, libertad jurídica y de bienestar económico.
"En el terreno económico, presenciamos la entrega de las riquezas del suelo y del subsuelo a los representantes de la plutocracia mundial... mientras el valor adquisitivo de nuestras materias primas se supedita al capricho voraz de las grandes firmas exportadoras extranjeras. Tal es el panorama del Uruguay y de la Argentina, que sus hijos, enrolados en la revolución, solidarios moralmente, vemos agravarse día a día frente a la descomposición de las masas anhelantes de libertad política, libertad jurídica y de bienestar económico.
Desde el
exilio, comprendiendo que los males de nuestros pueblos hermanados en la
historia de la independencia, de la Organización Nacional y del despertar
cívico son comunes, como es común el frenesí de ambos gobiernos por apoyarse y
defenderse mutuamente, ratificamos francamente nuestra posición revolucionaria,
que no pretende limitarse a castigar a un hombre ni a derribar un gobierno,
sino a cambiar un orden económico y social malsano, por otro que haga más
felices y dignos a nuestros conciudadanos en un régimen jurídico restaurado.
Tenemos fe absoluta en las fuerzas morales de la raza; confiamos en la victoria definitiva de nuestra causa de liberación política y emancipación económica, por eso ratificamos nuestras posiciones de intransigencia sagrada, absoluta, inviolable, llamando la atención a argentinos y uruguayos para evitar claudicaciones, los pactos o las actitudes cívicas que importen un reconocimiento implícito o táctico de los actuales gobernantes de facto.
Desde Río de Janeiro lanzamos estas declaraciones al Uruguay, a la Argentina y toda Latinoamérica; a sus Universidades, a los miembros del ejército, a los trabajadores del campo y a los operarios de la ciudad, a sus nuevas generaciones, y a los hombres de pensamiento, de acción y de altivez criolla, en la comprensión de que el problema de la hegemonía democrática, lucha antiimperialista en lo exterior y la antidictatorial en lo interior, es común a todo el continente americano.
Por la
Libertad Política! Por la Independencia Económica! BASILIO MUÑOZ".
SEGUNDA GUERRA
MUNDIAL: LAS "BASES".- 1939 - De nuevo una guerra mundial golpea a
nuestras puertas y el país es otra vez sometido a las tremendas presiones de
las naciones beligerantes. Ante la barbarie flagrante del nazi-fascismo se
impone fácilmente la apabullante propaganda aliadófila. A ella se agrega en
breve el Partido Comunista, quien censurara el telegrama de solidaridad que
nuestro parlamento enviara a Holanda y Bélgica invadidas por Hitler y quien
justificara las masacres de civiles por la aviación nazi, tan indiscriminadas,
según ellos, como el bloqueo naval de "los imperialistas
anglo-franceses". Súbito viraje de 180 grados darán el 22 de junio de
1941, cuando Hitler ataque a Rusia, su aliada de la víspera, para la repartija
de Polonia.
Ahora resulta
que la versátil "doctrina Monroe" necesita para la defensa del
continente, un par de bases "internacionales" en nuestras costas. "Panamericanas",
las sugiere Estados Unidos; "...a disposición de cualquier país que
esté en lucha con el nazismo" ensancha el Partido Comunista. Y en su
Congreso de agosto del mismo año "...saluda calurosamente el esfuerzo
que realiza el señor Presidente (Baldomir) así como el canciller Guani,
tendiente a la coordinación de fuerzas para la defensa del continente".
O sea, en apoyo de las bases.
Herrera se yergue el primero en condenar el intento. Desde la prensa, desde el parlamento, desde donde sea, él y los suyos descargan a diario y sin respiro sus baterías. Escribirá al respecto: "Se insinúa para dorar la píldora, que las bases serán 'panamericanas', o sea de todos para todos. ¿Quiénes administrarán esas peligrosas fortalezas? (...) Bases extranjeras en el Uruguay o bases propias levantadas con el oro extranjero, serían, eso sí, bases de nuestra inconmovible y futura esclavitud. Bases en el Uruguay será de hoy en adelante una mala palabra que no podemos ni debemos pronunciar. ¡A otro perro con ese hueso! (...) Políticamente, la creación de semejante aparato que nosotros pagaríamos con pesos de sangre y que otros usufructuarían -yo fumo y tú escupes- nos exhibirían desmedrados ante el mundo cual simples y pasivos agentes de Washington y sus apetitos. (...) La integridad de nuestros movimientos y nuestra independencia estrangulados por el "abrazo fraterno" de Estados Unidos. Su experiencia en la materia es larga y amargamente ilustrativa: (...) En plata, una barbaridad sin disculpa, pero felizmente queda la valla insalvable del Parlamento".
Y el
Parlamento, galvanizado por la prédica enardecida, candente de Herrera,
resolverá por amplia mayoría que "... en ningún caso prestará su
aprobación a tratados o convenciones que autorizasen la creación en nuestro
territorio de bases aéreas o navales que importen una servidumbre de cualquier
género para la nación o una disminución de la soberanía del Estado".
Así fue como Herrera nos evitó nuestro Guantánamo. En el senado colombiano se comentará que "...esa actitud elevada y digna del Senado uruguayo, ha debido causar sorpresa en las clases dirigentes de Estados Unidos".
No cabe duda.
El historiador argentino Manuel Gálvez dirá en Montevideo: "Como hace ciento dos años (Oribe), un hombre de carácter se irguió en Montevideo... un hombre que es, como era el otro, un gran patriota uruguayo y no habrá bases. Ha salvado a su patria y ha salvado a la mía. Y por eso, un puñado de argentinos hemos venido a presentarle nuestro homenaje".
YANQUIS Y
BOLCHES "UN SOLO CORAZÓN".- En diciembre de 1941,
atacados, entran los Estados Unidos en la guerra tañendo estrepitosa y
sensiblemente la cuerda del panamericanismo. Nuestro órgano comunista, ya el 19
de dicho mes reclama "...colaboración estrecha e ilimitada",
porque "... la causa de los Estados Unidos es la de la civilización y
de la libertad".
Y su
oficialismo es tal, que cuando un diputado socialista desnuda ante el
parlamento las bochornosas condiciones del préstamo que el gobierno acaba de
contratar con el Eximbank, (1943, la diputada comunista Arévalo de Roche, acusa
a su colega "... de arrimar agua al molino de los enemigos de la
democracia". Así yanquis, comunistas y el muy célebre e influyente
ministro inglés en el Uruguay, Eugene Millington Drake, presionan para que
declaremos la guerra a Alemania.
Con lógica demoledora Herrera argüirá: "Para ir a la guerra se necesita una razón fuertemente poderosa. Los Estados Unidos vieron cómo Polonia era torturada, cómo Noruega era traicionada (e invadida) cómo Bélgica y Holanda eran violadas, cómo Francia era arrasada, sin declarar la guerra a Alemania, sin siquiera romper relaciones con ella. Si los Estados Unidos (con todo su poderío) pudieron presenciar la hecatombe de Europa y la trágica resistencia de Inglaterra sin negar el saludo a los diplomáticos del Reich bien podemos admitir que existan razones para mantenernos alejados de la beligerancia". Y también: "Matarnos nosotros para mayor auge y esplendor de los Estados Unidos.... sigue enriqueciéndose con su comercio de armas; a peso de oro las cobra por anticipado con pedazos de territorio ajeno". Se refiere aquí a la venta a Inglaterra, asfixiada por la campaña submarina alemana, de 50 destructores a cambio de posesiones inglesas en América.
Al final surge
la apremiada declaración de guerra con el entusiasta apoyo del comunismo y el
del socialismo "con reparos". "Justicia" editorializará: "No
es posible dejar ni un solo día más en libertad a Herrera...encarcelar al
Quisling (noruego entregador de su patria a los nazis) y clausurar su
prensa".
Nuestra actividad guerrera se limitó a la incautación de un par de barcos mercantes alemanes e italianos surtos en nuestro puerto, el Tacoma entre ellos. Dos serán hundidos por submarinos alemanes en el Caribe, pereciendo algunos marinos uruguayos. Pero nuestro entusiasmo bélico nos llevó a cesar el "estado de guerra" recién en setiembre de 1953, a más de ocho años de firmada la paz.
No bien obtenidas las urgidas declaraciones de guerra, Estados Unidos convoca a sus "aliadas americanas" a la conferencia del Chapultepec, Méjico. Allí se sanciona una "Carta Económica" por aquellos presentada, que encadenaba a éstas económicamente al albedrío norteamericano. Dirá Herrera: "¡Viva el patrón!, pueden exclamar al despedirse los que acaban de ceñirse a gusto la cuerda".
En Chapultepec, el delegado uruguayo devolverá gentilezas al comunismo declarando: "El comunismo no constituye un peligro en el Uruguay y colabora pacíficamente con el Gobierno".
"DOCTRINA
LARRETA" Y PACTO DE RIO.- En mayo de 1945 termina la guerra y a
fines de dicho años, Uruguay presenta en la OEA un despampanante proyecto que
embestía directamente contra el tradicional y vital principio blando de la
"no intervención". El gobierno colorado del presidente Amézaga había
nombrado Canciller al Dr. Eduardo Rodríguez Larreta, de la minoría
nacionalista, quien se consideraba gestor del proyecto y quien, al menos, lo
presentó y defendió con la más absoluta convicción. Era, en lo inmediato, un
golpe bajo contra el gobierno de Perón, en irreductible pugna contra el
intervencionismo norteamericano personificado en la prepotente figura de su
embajador Spruille Braden. En lo permanente, la concreción de la teoría
esbozada por Batlle cuando lo de Veracruz (1914). Pero, en concreto, de nuevo
se esgrime la dislocante teoría de que el lobo pueda ser el mejor guardián de
la majada. O sea, como reza el proyecto, que "...la notoria y reiterada
violación de alguna república de los derechos del hombre y del ciudadano y el
incumplimiento de los compromisos libremente contraídos acerca de los deberes
internos y externos del Estado..." podía justificar "...una
acción colectiva multilateral, ejercida con total desinterés (...) en beneficio
de todos, incluso de aquel país que tan duro régimen soportaría".
Vía, como
resulta innecesario resaltar, rigurosamente flechada en la práctica, porque,
quién imaginaría a las naciones sudamericanas interviniendo militarmente en
los Estados Unidos en defensa de los derechos, tantas veces escarnecidos, de
sus minorías étnicas o raciales.
Jorge Pelfort
CONCERTACIÓN
miércoles, 15 de agosto de 1984
IMPERIALISMO DE ULTRAMAR EN URUGUAY (VI)
Lo que Herrera
no podía creer, posteriormente se confirmaría: en agosto de 1904, Batlle había
solicitado al presidente Theodore Roosevelt el envío de fuerzas navales para
patrullar el río Uruguay, con la misión principal de impedir el contrabando de
armas desde el Comité de Guerra Nacionalista que actuaba en la Argentina, hacia
las fuerzas revolucionarias de Saravia. Un biógrafo de Batlle, el estadounidense
Milton Vanger, nos habla de "cuatro barcos de guerra
norteamericanos" llegados en octubre, muerto ya Saravia y recién
firmada la paz. Según testimonios de gente de la época, los "marines"
desfilaron desde el puerto por Sarandí hasta la plaza Independencia, donde se
realizó una ceremonia.
miércoles, 8 de agosto de 1984
IMPERIALISMO DE ULTRAMAR EN URUGUAY (V)
EL JOVEN
IMPERIALISMO YANQUI.- Ni bien despunta el siglo (1901), otro naciente
pero pujante imperialismo comienza a hacerse sentir en el continente. Así lo
vislumbra el novel encargado de negocios de nuestro país en Estados Unidos, Dr.
Luis Alberto de Herrera.
Apenas recibido de su cargo, informa al presidente Cuestas acerca de las presiones ejercidas por dicho país, presidido por Theodore Roosevelt, política que condensaba en una frase de su cuño "Speak softly, but carrying a big stick in yor hand" (Habla suavemente, pero portando un gran garrote en la mano). Herrera comunica acerca de su política en el istmo de Panamá conducente a separar dicho territorio de Colombia: "A Nicaragua y Costa Rica se les exhibe como maniquíes para hacer entrar en razón a Colombia".
Y un año después (5.12.1902) informa a nuestra cancillería acerca del mensaje elevado por el presidente norteamericano al Congreso: "Lo indudable es que en el párrafo transcripto se avanza una grave advertencia a los países de Sudamérica.
Allí se dice a las claras que las nacionalidades latinoamericanas están expuestas a una intervención de fuerza de parte de los Estados Unidos cuando el desorden interno haga presa de ellas, más propiamente hablando, cuando los Estados Unidos juzguen llegado el caso de proceder así. Por supuesto que siendo tantas las tentaciones y encontrando cimiento en un motivo revolucionario, no importaría contrariedad asumir este papel pacificador de tan desastrosas consecuencias para los países intervenidos. El gobierno de los Estados Unidos por primera vez hace ante la faz del mundo una declaración tan radical y amenazadora. No es ella otra cosa que un nuevo inciso de esa ventajosísima doctrina Monroe, cuyas proyecciones van aumentando con los años, a medida que aumentan las energías y las voracidades del país que la creó. Queda comprobado oficialmente que Estados Unidos se atribuye derechos jugosos de inflexible tutor sobre las naciones de Sudamérica. Entero a la apreciación de V.E tan arriesgada y pasmosa innovación internacional".
Al año siguiente (1903) último de su actividad diplomática, renuncia al cargo para incorporarse a la revolución saravista.
"La actualidad de Venezuela es, señor Ministro, una ignominia que a todos nos perjudica (...) La primera arista desagradable de la reciente dificultad internacional la señala la jurisprudencia que acaban de sentar las potencias europeas, refrendadas por los Estados Unidos, de que las reclamaciones financieras de sus connacionales, por perjuicios inferidos a sus intereses radicados en territorio sudamericano, deben ser satisfechas contra los gobiernos a quienes se dirigen, sin hacer caso de la autoridad constitucional de los tribunales llamados a fallar todas las diferencias de carácter jurídico (...) Y además, arreglándose o no arreglándose la diferencia, siempre quedará fortificada la tendencia invasora de la diplomacia norteamericana, que no oculta su anhelo de ser tutora de todas las nacionalidades del Sur (...) Remoto o no el peligro del Norte va adquiriendo perfil".
En 1905,
blandiendo la versátil doctrina Monroe, el presidente Roosevelt interviene en
la República Dominicana para que ésta "cumpliese sus obligaciones
financieras".
En 1909, nuevamente
por los mismos motivos, el presidente del "garrote" trata de
aplicárselo a Chile.
"El
Día" del 27.11.1909 insinúa cierta decepción: "El pueblo que por
intermedio de sus estadistas más ilustres como Roosevelt, ha hecho de la
solidaridad americana un postulado, del respeto a las nacionalidades un
principio, y de la igualdad de las soberanías una conquista de la América (...)
no puede negar en un acto, en un momento, toda una historia de aleccionamiento
frente a la arbitrariedad de los poderosos.
En 1912 Herrera edita "El Uruguay Internacional". Dice allí: "El país de Jorge Washington no disimula ya sus voracidades, tan contradictorias con el consejo testamentario del patriarca. El arrebato del istmo a Colombia (1903) fundaría un proceso. Si a veces no fuera ilusión el derecho de los débiles. Los anales del despojo no ofrecen una explicación más inicua que la salida de labios del presidente Roosevelt: "I took Panamá" -yo tomé Panamá... así, a capricho, como quien dispone de lo propio (...) ¡Qué infinita distancia separa a Franklin, enviado sereno de una humildad republicana, de este imperialista presidente Roosevelt, victimario de pueblos y apóstol de la política del garrote cernida sobre los organismos débiles de nuestro hemisferio!".
A fines de la segunda presidencia de Batlle, Roosevelt, quien cesara en 1909, visitará el Uruguay. En recepción realizada en Casa de Gobierno, Batlle exhortará: "Os invito a brindar... por el paladín esforzado de todas las causas justas que han requerido su apoyo... al defensor de la doctrina Monroe en interés de toda América, al partidario acérrimo de la justicia internacional y de la paz con honor, el propagandista ferviente de la fuerza y el carácter puestos al servicio del bien". Salvo que el primer párrafo estuviera referido al envío a su pedido de cuatro buques de guerra con sus célebres "marines" en 1904, por más que nos esforcemos no encontramos otra referencia a qué aludir en el frondoso prontuario del máximo depredador de las soberanías americanas. Este retribuirá los ditirambos con lo que Giúdice y González Gonzi ("Batlle y el batllismo" pág. 185) califican de "Expresivas palabras del formidable ex-presidente de los Estados Unidos" afirmando: "Estoy bien informado de cuanto se hace aquí y le presto mi aprobación. Ud. y yo somos del mismo partido.
Usted hace lo que yo digo que debe hacerse. Es así como hay que proceder". Obvio resulta que no debe deducirse de tan categórico espaldarazo ningún atisbo de dependencia, que no era Batlle hombre de aceptarla, pero sí una buena dosis de afinidad ideológica y de carácter que los hechos no demorarían en reafirmar. Y en prenda de ella "el formidable ex presidente" dedicará al nuestro un retrato suyo que hace poco aún lucía en el "Museo de Batlle" de Piedras Blancas.
Ante los prolegómenos del ataque norteamericano (presidente Woodrow Wilson) a Méjico, sostiene "El Día" del 14.2.1914: "Wilson se presentó más bien como un amigo, como un hermano mayor que da consejos a los pequeñuelos barullentos. Bien dicen que no hay redentor que salga bien... Lo único que podía hacer lo hizo... afirmó que jamás durante su gobierno se cometería una injusticia contra las hermanas menores y que trataría, por todos los medios legales, de evitar que prosperasen revoluciones en sus territorios" ¡Cuánta incomprendida bondad!
No obstante, dos meses después (21 de abril), el mismo presidente demócrata (nos referimos al Partido), ordena invadir Méjico y ocupa los pozos petroleros de Tampico, quid de la cuestión, y tras sangrienta lucha, la ciudad de Veracruz. Su secretario de Marina, Franklin D. Roosevelt, futuro presidente de la "buena vecindad" opinó: "Es un buen método norteamericano para llevar las cosas adelante".
Consumado el atropello, Wilson sentará esta premisa ante el Congreso: "Queremos mantener siempre nuestra gran influencia para el ejercicio de la libertad, tanto en los Estados Unidos como donde quiera pueda ser usada en beneficio de la humanidad". No podían estar ausentes por supuesto, tales infaltables invocaciones. En toda Latinoamérica estalla la indignación. En Montevideo se funda una Comisión de solidaridad con Méjico, que preside el poeta nacionalista Fernán Silva Valdez, quien invita a una manifestación popular en estos términos:
"Tropas yanquis han invadido Méjico, patria hermana de nuestra patria. Después de Puerto Rico, después de Cuba, después del desmembramiento de Colombia... Para protestar contra este acto de imperialismo vejatorio, invitamos a todo el pueblo a una manifestación. ¡Viva Méjico y América Latina!"
Adhirió la
Federación de Estudiantes, el Partido Nacional, el Centro Internacional
(anarquistas) y algún colorado no batllista como José Enrique Rodó, quien ya
había alertado en "Ariel" sobre el peligro norteño: "La admiración por su grandeza y su
fuerza es un sentimiento que avanza a grandes pasos en el espíritu de nuestros
dirigentes". La manifestación en inmensa columna, se dirigía a la
legación norteamericana para hacer efectiva allí su protesta, cuando la
caballería cargó sable en mano, dejando una cincuentena de heridos.
Dice un
historiador izquierdista, Carlos Machado: "El canciller de Batlle (Dr.
Baltasar Brum) presentó al otro día las excusas gubernamentales a la legación
por los "muerus" a los Estados Unidos formulados por los
manifestantes. Lo interpeló por eso Luis A. de Herrera".
Desde "El
Día", Batlle justificará la agresión norteamericana sosteniendo que "...cuando
una nación incurre en desvaríos internos, es un derecho legítimo que deben
aplicarlo con urgencia sus vecinos, intervenir por las armas y llevar la
tranquilidad a ese hogar convulsionado por la anarquía".
En la interpelación
(30.4.1914) el Dr. Washington Beltrán estimará "...sumamente grave que
la Cancillería de un país como el nuestro llegue a sostener y aceptar el
principio de intervención de un país fuerte en una nación débil... erigiéndose
en juez soberano el país que lleva la agresión". Según admite el diputado oficialista
Buero -al ser solicitado por el Secretario de Estado William Bryan- "...el
asentimiento o apoyo moral de las mismas naciones sudamericanas", la
actitud de Uruguay fue la de "...dar su apoyo moral". Otro
líder batllista prominente, Julio María Sosa, apoyó la posición del gobierno
sosteniendo que "...no se dirige contra Méjico, sino contra su
gobernante, que no quiere desagraviar a una nación ofendida".
Y cuando,
mosca blanca en el enjambre, un diputado oficialista, Rodríguez Fabregat,
denuncia la "...codicia yanqui por los que tengan una mina de oro, un
pozo de petróleo o un ferrocarril que explotar" otro correligionario,
Minelli salta presto a cortar ese brote de antiyanquismo: "No es posible
que en el Parlamento del Uruguay se emitan opiniones sobre el proceder de un
país amigo, que ha demostrado ser el verdadero campeón de la justicia y la
democracia..."
Respecto a la
teoría intervencionista de Batlle, dirá Herrera en su interpretación: "Encuentro
que esa afirmación del señor Presidente de la República, es de verdadera
gravedad y que no debe pasar en silencio. Ningún país de Sudamérica, ni aún los
más fuertes y capaces... se permiten conceder a nadie, ni en doctrina, el
derecho de intervención en las sociedades infortunadas. ¿Cómo es posible que en
este país, esa tesis, a la que debemos tantos desastres y más de una mutilación
territorial, como es posible, repito, que éste país la acepte como buena?
Conformando esta doctrina que, como oriental juzgo esencialmente peligrosa, el
poder Ejecutivo creyó del caso enviar al Señor Ministro de Relaciones
Exteriores a dar explicaciones al Señor Ministro norteamericano sobre excesos
que no habían existido, colmando sin necesidad, las manifestaciones de
cortesía. Estas actitudes de actualidad despiertan otras memorias
complementarias y que es del caso subrayar. Se ha dicho que durante aquel
trágico desgarramiento de 1904, el Poder Ejecutivo solicitó, categóricamente,
la intervención norteamericana para resolver así los asuntos internos de la
familia uruguaya. Por mucho tiempo me ha parecido tan enorme, tan fuerte de
toda presunción lógica tal aserto, que me he rehusado a creerlo...".
Jorge Pelfort
CONCERTACIÓN
miércoles, 1 de agosto de 1984
IMPERIALISMO DE ULTRAMAR EN URUGUAY (IV)
Aprovechados,
pues, del ferviente europeísmo que emanaba del gobierno de la Defensa, tan
encendidamente expuesto por su Canciller en su medular "Estudio de la
Situación", banqueros y comerciantes anglo-franceses, siempre respaldados
por contundentes y expeditivos almirantes de su nacionalidad, seguirán
depredando la economía de nuestro país, siempre en base a esos empréstitos que
el partido "americano", según las palabras de Guizot, rechazaba.
miércoles, 25 de julio de 1984
IMPERIALISMO DE ULTRAMAR EN URUGUAY (III)
EUROPEISMO Y
AMERICANISMO.- 1847- El 20 de noviembre de 1847, el Dr. Manuel Herrera y Obes, Canciller de la Defensa de Montevideo,
comenzó a publicar en el diario "El Conservador", bajo el título de
"Estudios sobre la situación", una reseña de los hechos acontecidos
en dicho año, a la vez que una especie de ideario político.
Dicho trabajo,
así como la contestación que le dedicara Bernardo Berro, Ministro de Gobierno
del Presidente Oribe con sede en el Cerrito, en el periódico oribista "El
defensor de la Independencia Americana" (sintomáticos los nombres de ambos
órganos) han sido publicados en nuestra colección de Clásicos Nacionales,
volumen 110 y constituyen un elemento insoslayable para todo amante de nuestros
temas históricos.
En su estudio el Canciller de la Defensa establece:
En su estudio el Canciller de la Defensa establece:
a) Su admiración por las monarquías absolutas: "¿Qué es lo que ha dado a los reyes en régimen absoluto esa potestad y ese prestigio sin límites sobre el pueblo, sino el saber el pueblo que más arriba que la voluntad regia no hay otra que la de Dios y que con los hombros del Rey sólo los mantos reales se rozan? ¿Qué ha hecho descender el poder y el prestigio de los reyes constitucionales, sino el saber el pueblo que la ley está más arriba de la Corona y los palacios casi al nivel de las habitaciones del pueblo? Poned pues sobre cualquier gobierno una autoridad militar a quien él desobedezca, dad familiaridad a las personas de ese gobierno con el resto de los habitantes y decid después si es concebible que ese gobierno ejerza autoridad alguna sobre la sociedad".
b) Su repudio
por todo lo nativo: "¿Es el saber domar potros y carnear reses lo que
ha de constituir la civilización americana? (nacimiento de la tirria
oficialista por nuestro destino ganadero, cuyos resultados a la vista están:
ganadería ruinosa y latifundismo próspero). ¿Nuestros padres pensaron alguna
vez siquiera que el complemento de su gran obra podría venirnos del pueblo
inculto de la América?"
c) Su idolatría por lo europeo: "¡La Europa! La Europa no ha sido sino el libro abierto donde hemos aprendido nuestra existencia social" (elogia desde los trajes hasta la manera de saludar). "La Europa con todo su poder y sus principios monárquicos no nos ha prodigado sino consideraciones y esmero...".
d) Su desprecio por las mayorías: "Rosas y Oribe al frente de las masas incultas y fanáticas, triunfantes por el poder del número ¿pueden dar a los pueblos los beneficios de la paz, la justicia y el orden que son los atributos de las ideas y el blanco de los esfuerzos comunes de la clase inteligente y liberal?
(...) En ningún país, en ninguna asamblea, en ninguna organización humana, la verdad y la inteligencia están representadas por las mayorías (...) ¡Qué sería de la infeliz América si los principios de su orden social hubiesen de nacer del voto de sus mayorías".
Berro contestará desde "El Defensor de la Independencia Americana" entre muchas otras cosas: "Hemos de hacer ver que domar y carnear es tan conciliable con el progreso como tejer telas y destripar terrones (...)"El Conservador" confunde torpemente comunicación social con el roce político. Puede un pueblo recibir de otro con aquella muchos bienes y, al mismo tiempo, recibir con este último males muy graves (...) ¿Quién puede dudar que de las relaciones de la América con la Europa han nacido y nacerán para aquella provechos de mucha consideración? ¿Pero es cierto que la acción con que la Europa ha contribuido a estos provechos ha sido de tal manera desinteresada y benévola que merezca toda nuestra gratitud? (...) La Europa nos dejó luchar solos en la sangrienta guerra de la Independencia, sin darnos auxilio ninguno de consideración; y al buscar nuestras relaciones, no ha pensado, no, en el bien que nos iba a hacer con su contacto, sino en el bien que a ella le iba redundar con el nuestro. Bajo este aspecto es que debemos considerar su venida. Y ésto explica por qué después de tener abierto el vasto mercado que América le abrió con su emancipación, abandonó los antiguos sentimientos de amistad y empezó a afligirla con pretensiones avanzadas a ofenderla con desprecios y descomedimientos insultantes (...) Los agravios que la América ha recibido de la Europa de algunos años a esta parte son tales y tales sus alarmas, que una voz unánime se ha alzado en todo el continente americano pidiendo la formación de una alianza poderosa de todos sus Estados para poder contrarrestar las agresiones que se temen de la Europa y cuyos preludios sangrientos han aparecido ya con escándalo en el Golfo mexicano y en el Río de la Plata (...) No bastan ya las concesiones generosas de la que tanto provecho han sabido sacar los europeos, no satisfacen los lucros crecidos que por ellas han obtenido. Se quiere más aunque nuestro movimiento no sólo comercial e industrial, sino también social y político, que el ejercicio de nuestros derechos y las determinaciones de nuestra soberanía, que todo en fin, esté subordinado a los intereses de la Europa.
La América, que se ve tratada de esa manera sin merecerlo, que siente los ultrajes que se le hacen, que se mira considerada no más que como un vasto terreno de explotación destinado a satisfacer las necesidades europeas, recoge su confianza, suspende los efectos de su benevolencia y, alarmada y llena de justa indignación se apercibe a rechazar agresiones que cada vez toman un carácter más violento y tiránico (...)
No es sólo el periódico oficial del gobierno intruso ("El Conservador") que, apoyando como es natural las ideas y designios de éste nos habla así de la inocencia de Europa: también "El Comercio" de Florencio Varela (unitario porteño exiliado) ha sostenido eso mismo, tachándonos de bárbaros, de enemigos ingratos y feroces de los europeos y esforzándose por hacer entender cuánta conveniencia traería someter nuestra atrasada y viciosa sociedad a la tutela y dirección europeas.
A este propósito nos repitió porción de veces que la Francia y la Inglaterra estaban a la cabeza de la civilización y del cristianismo, queriendo de esa proposición insostenible ante la verdad filosófica como religiosa, derivar derechos de supremacía e incitarnos a recibirla sin repugnancia y aún con agradecimiento. ¿Ignoraría "El Comercio" que entre pueblos independientes la mayor ciencia y cultura no alteran la igualdad de derechos ni las condiciones que constituyen su independencia? Nuestra religión no admite más dirección que la de su iglesia ni más cabeza que la del Vicario de Jesús-Cristo que está en Roma ¿Ignoraría que la civilización y el cristianismo en manos de poderes ambiciosos se han convertido siempre en medios humanos de conquista y de opresión? No: la India y el África, la Oceanía y la América le han haber demostrado precisamente cómo se han hecho servir a la civilización y al cristianismo de instrumentos de iniquidad y de vehículos de esclavitud. Los escritores salvajes unitarios saben tan bien como nosotros lo que ha hecho la Europa, lo que se puede temer de ella y de qué manera se nos ha calumniado para justificar e desprecio por nuestros derechos y por nuestra justicia (...) Enhorabuena la América tome de la Europa o de cualquier otra parte del mundo lo que pueda adaptar provechosamente a su modo de ser especial; que siga la marcha progresiva de esa civilización a que pertenece; pero si se quiere realmente adelantar, si quiere consolidar su existencia y dar un impulso poderoso a su progreso, a su ventura, a su engrandecimiento, ha de buscar dentro de sí misma y con sus propios elementos, todo lo que necesita para su desarrollo en ese sentido. Lo afirmaremos con decisión y que la vulgaridad nos tache de arrogantes: aquí en nuestro país, en nuestra denigrada Patria, tenemos todo lo necesario para nuestra felicidad (...) la historia de todas las colonias, de todas las naciones sometidas a la tutela extraña, nos prueba que en esa situación el complemento del bien es imposible. Jamás pueblo ninguno recibió otra cosa de su dependencia que degradación moral, opresión y trabas para su engrandecimiento. ¿Qué es pues entregarse a dominación europea de cualquier manera que sea? Oídlo: es volver al envilecimiento colonial; es perder los rasgos varoniles y enérgicos de nuestra fisonomía nacional, es vender nuestros gloriosos destinos por un poco de descanso; es trocar la dignidad y las virtudes del hombre libre que tiene Patria y que en ella se complace, por las condiciones muelles y degradadas del que descansa en el amparo protector del señor a quien sirve: es, en suma, suicidarse cobardemente destruyendo el principio de Independencia preparado por el gran día de Mayo y realizado después con ríos de sangre e inmensos sacrificios".
Así pensaban
pues estos dos prohombres de sus respectivos partidos en aquella época.
Meramente respondían a muy arraigados como inmediatos antecedentes en la
materia. Así, el ferviente europeísmo del canciller defensista armonizaba
perfectamente con el de su predecesor en el cargo, Francisco A. Vidal; según el
historiador norteamericano John F. Cady ("La intervención extranjera en el
Río de la Plata"), Vidal ofreció en 1841 al Ministro Plenipotenciario de
Gran Bretaña, Mandeville, ¡avalo con la firma de 64 comerciantes ingleses!, "...una
parte del territorio nacional para ser utilizado como depósito de productos
naturales y manufacturados del Imperio Británico". Ya en agosto de 1839 el cónsul francés
Baradére, escribía a su cancillería: "Básteme decir que la sola frase
"mediación inglesa", ha debido costarnos la pérdida de nuestra
influencia sobre el gobierno oriental... En efecto, el señor Mandeville ... se
ve desde el día siguiente de esta noticia, buscado, acariciado y suplicado para
erigirse en mediador a todo precio cerca de Rosas. Se hace más: se le conjura a
que consiga de su gabinete que quiera acordar a ésta República la protección
solicitada hace dos meses del Rey. El señor Muñoz aún lleva el delirio a hablar
de un protectorado similar al de las Islas Jónicas".
Sobre el tema
insistirá (junio de 1842) el Plenipotenciario francés, Barón de Mackau: "Pero
a los ojos de la gente de Rivera, la condición mejor seria "la protección
de una gran potencia europea y el destino de las Islas Jónicas". Con este
objetivo se le dio carta blanca a Ellauri para prometer a Londres todo lo que
se le pidiera".
No es de extrañar pues que, bien compenetrados de las ideologías de nuestros partidos políticos, los imperialistas de la hora usaran del más descarnado y realista lenguaje cuando a nuestros temas se referían y para nada se molestaban en nominarlas riveristas y oribistas, blancos ni colorados, unitarios ni federales. Para ellos únicamente contaban los que les servían y los que no.
Así, al pan, pan y al vino, vino, lo explicaba el Primer Ministro François Guizot en las cámaras francesas en 1841: "Hay en los estados de la América del Sur dos grandes partidos, el partido Europeo el partido Americano, partidos ambos que estuvieron igualmente empeñados en la causa de la Independencia Una vez libertada América, los dos partidos se separaron. El partido Europeo, el menos numeroso, comprende los hombres más esclarecidos, los más familiarizados con las ideas de la civilización europea. Estos hombres se han empeñado en establecer buenas relaciones con Europa. Ellos han querido asimilar la América a la Europa, hacerlas entrar en relaciones.
Pero existía en América otro partido, MÁS APEGADO AL SUELO, IMPREGNADO DE IDEAS PURAMENTE AMERICANAS; éste era el partido de los campos. Ese partido ha sido completamente contrario al partido Europeo. Él ha querido que la sociedad se desarrollara a sí mismo, a su modo, SIN EMPRÉSTITOS, sin relaciones con Europa. Rápidamente surgió la animosidad entre los bandos".
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