viernes, 31 de octubre de 1997

CAJÓN DE SASTRE

Mariscal Francisco Solano López
En el número del 17 de octubre -sección "Cajón de sastre" de Mauricio Rosencof - bajo el título "Mejicaneada", se deslizó un notorio error histórico. En él se atribuyó al Dr. Luis A. de Herrera (foto) la iniciativa de la devolución al Paraguay "...de las banderas conquistadas en la guerra de la Triple Alianza" en la cual como dice el articulista "trabajamos por cuenta de otros...", tema que nos recuerda con demasiada frecuencia la tristemente célebre diana de Palleja. 

jueves, 14 de agosto de 1997

HOMENAJES

"Propios": ahora "J. Batlle y Ordóñez"
En "Búsqueda" Nº 902 y bajo el título de "Homenajes", un lector de esta popular sección desarrolla su teoría -fácilmente compartible- acerca de que las nominaciones asignadas a centros docentes deben estar referidas a personajes notoriamente vinculados a la enseñanza, señalando el absurdo de que a un centro educativo designado con el nombre de la destacada educacionista María Stagnero de Munar, se lo haya trocado por el de Rosalía Villagrán de Artigas, quien jamás tuvo nada que ver con el tema.

viernes, 16 de mayo de 1997

UNA MISMA DIGNIDAD

Hitler y Stalin

Cuando Hitler y Stalin invadieron Polonia, previo acuerdo de su repartija, todos los partidos comunistas del mundo viraron 180 grados en su antinazismo, tornándose súbitamente en furibundos antialiadófilos.

En nuestra Cámara, el diputado comunista Eugenio Gómez se opondrá al "telegrama de solidaridad que votó el Parlamento a los gobiernos de Bélgica y Holanda cuando se produjo su invasión" por Hitler, y justificó los ataques de la aviación nazi a núcleos civiles: "los que aparentan indignarse porque la aviación alemana siembre el terror en las poblaciones, no pueden ocultar el hecho de que los anglo-franceses borraron con el hecho del bloqueo integral, la distinción entre combatientes y no combatientes".

viernes, 28 de febrero de 1997

DON WENCESLAO

Don Wenceslao Varela
Se cumplió ya más de un mes de la desaparición física del fabuloso autodidacta, del recio y fino poeta, del hombre bueno y querido por cuantos lo trataron. En su entrañable San José -como no podía ser de otra manera- falleció el 25 de enero próximo pasado, Don Wenceslao Varela.


Había nacido en San José -límites con Flores- en 1908. Eran tiempos de marcada inflexión en nuestra historia, especialmente en el campo. Comienza el ocaso definitivo de gaucho, proceso iniciado ya un cuarto de siglo atrás con la aparición y difusión del alambrado. Ahora, el telégrafo acababa de matar al chasque, mientras el ferrocarril empezaba a desterrar hacia la frontera al mayoral y su cuarteador, al carrero, al tropero.

jueves, 6 de febrero de 1997

BATLLE Y EL RESPETO A SUS ADVERSARIOS

José Batlle y Ordóñez

Bajo veinticinco firmas, varias de conocidos investigadores en materia histórica, publicó "Búsqueda" Nº 786 una carta defendiendo indirectamente la libertad de difusión de la pieza ya demasiado promocionada en mérito a la befa de Artigas, su esposa, su leal asistente, su bandera, su ideario, a más de excretar obscenidades y ordinarieces varias.


Concordamos, sí, que no nos gusta que la figura del Prócer deba ser defendida por una ley, cuando debería ser tarea natural de todo compatriota bien nacido y, naturalmente, bien informado.

Extraña sobremanera, empero, que la carta califique de "liberticida y antiartiguista" la eventual aprobación por el Parlamento del ya cursado mensaje del Ejecutivo, pero no así a éste que ¡es lo único concreto que hay hasta la fecha! Curiosísimo, reitero, condenar lo problable, a la vez de ignorar la causa -vivita y coleando- que lo originaría. El Ejecutivo, sin duda, encantado ante tanta consideración. 

sábado, 10 de agosto de 1996

PROLEGÓMENOS DE CARPINTERÍA

Francisco Acuña de Figueroa
Una de las preocupaciones mayores de Oribe al ascender a la presidencia en 1835, fue comenzar a poner orden en las desquiciadas finanzas públicas.

Como primera medida designó de una Comisión de Cuentas, integrada por el senador Antonino Costa y los diputados Juan Pedro Ramírez y Ramón Artagaveytia. De acuerdo con los informes de los contadores Miguel Furriol y Francisco Acuña y Figueroa, surgieron importantes reparos de esencia en forma de partidas de gastos no justificadas con los comprobantes debidos –ya por incompletos, ya por notoriamente fraudulentos- referidos por lo general a compras de caballada, ganados para consumo y otros rubros. Los peritos caligráficos Besnes Irigoyen y Lira comprobaban a la vez que varias de las firmas estampadas en los documentos eran falsas.

domingo, 12 de noviembre de 1995

ORIBE PASA LA CUENTA: 30 HOMBRES EN EL SUELO

Brig. Gral. Manuel Oribe
En agosto de 1855 "con la muerte dibujándose ya en el semblante triste" regresa Oribe de su exilio en España.

La situación en Montevideo era caótica. Los colorados "conservadores", con el apoyo tácito -aunque inocuo- de la dirigencia de los blancos "constitucionales" y el potencial pero sí que peligroso del cónsul brasileño Amaral y sus 5.000 efectivos acampados en el Cerrito, habían expulsado al presidente Flores de la capital.

Desautorizando a sus correligionarios doctorales, Oribe exhorta a Flores a buscar una salida constitucional, ofreciéndole para ello su apoyo. Flores, jaqueado por sus correligionarios envalentonados y estimulados por los brasileños, y sorprendido por el gesto de quien creyó viniera en son de revancha por el destierro que él mismo le decretara, acepta la proposición.

jueves, 6 de abril de 1995

MARÍA JOSEFA ORIBE

María Josefa Oribe
Día internacional de la mujer. Buena oportunidad para comenzar  a hacer justicia a nuestra gran heroína.

María Josefa Oribe nació en Montevideo el 13/9/789. Muy joven, se casó en 1805 con el comerciante naviero portugués Felipe Contucci quien, decidido por la causa de España, será importante figura en la lucha contra las invasiones inglesas de 1806/7. Producida la revolución oriental en 1811, Contucci proseguirá fiel a la casa de Borbón (España y Portugal), peleando tenazmente contra los artiguistas en la región del Yaguarón, levantando un célebre fuerte a orillas del Quilombo, subafluente de aquel. 

viernes, 27 de enero de 1995

CALUMNIAS CONTRA HERRERA

Dr. Luis A. de Herrera
En el artículo titulado “El voto volátil” (BRECHA, 24-XI-94) se realizaron reportajes callejeros relativos a la intención de voto. Entre las diversas respuestas, la de “médico de 33 años, Malvín”, encierra una falacia que no deseamos dejar pasar por alto. Denota el reporteado un desconocimiento histórico muy grave sobre hechos no muy lejanos, al expresar que su abuelo era muy blanco pero que “(….) cuando Herrera apoyó a los nazis no volvió a votarlo”.

domingo, 30 de octubre de 1994

APARICIO SARAVIA Y LA FRUSTRADA INTERVENCIÓN DE LOS "MARINES" YANQUIS

Gral. Aparicio Saravia
Tras el exitoso levantamiento armado encabezado por el caudillo Aparicio Saravia en 1897, el Partido Nacional (popularmente denominado "blanco") había obtenido importantes logros de la vieja dictadura que el Partido Colorado -a través de un serie ininterrumpida de gobernantes militares o civiles -había ejercido en la República Oriental desde la caída de Paysandú ante las fuerzas armadas del Brasil en 1865.

Constituían ellos: a) La incorporación de reglamentaciones electorales que garantizasen la representación de las minorías. b) La coparticipación en el gobierno,  -concretada inicialmente y en carácter provisorio a la espera de disposiciones más adecuadas -mediante el ejercicio de la titularidad en la Jefatura Política de seis departamentos de notoria mayoría blanca, de los 19 existentes. c) Una aún tímida autonomía de los citados departamentos, entonces constreñidos a una casi absoluta dependencia de Montevideo.

viernes, 7 de octubre de 1994

LA PSEUDO-PAZ DEL 8 DE OCTUBRE

Uruguay antes y después de los
Tratados del ´51

Difícil resulta desnaturalizar más el significado de una fecha como se lo ha hecho en el caso de la del 8 de octubre de 1851. Se ha pretendido ver en ella el sellamiento de una eterna e idílica paz entre los orientales. Quien quiera que se asome ligeramente al estudio de nuestra historia, de inmediato se percatará que ello para nada fue así, ya que a tan solo 21 meses de tan sacralizada “paz”, nuevamente los mismos contendores se liarán a tiros y ballonetazos en plena plaza de la Constitución, comienzo del “segundo tiempo” de ese mismo juego que se prolongará, tras reiterados “alargues”, durante más de medio siglo.


En el año 1951, con motivo del centenario del hecho, el profesor Juan E. Pivel Devoto dictó sobre el tema una conferencia titulada “El fin de la Guerra Grande” (después editada en folleto), en cuya página 29 establece (may. nuestras): “En efecto, el 7 de Octubre se firmó el PACTO CON URQUIZA QUE PONÍA FIN A LA GUERRA GRANDE” . Y en la página siguiente: “Es de hacer notar que, notificado el 8 de Octubre del ajuste del convenio, EL GOBIERNO DE LA DEFENSA SE NEGÓ A PRESTARLE RATIFICACIÓN”.

sábado, 5 de febrero de 1994

COMBATE DEL CERRO - EL ODIO EN EL NOMENCLATOR


Fortaleza del Cerro de Montevideo

Es casi absoluta la falta de información sobre este episodio de las luchas por la independencia, ocurrido el 9 de febrero de 1826.He debido apelar para paliarla a uno de mis libros más viejos -editado en 1859- que es la primera biografía de Oribe, escrita por José Pedro Pintos. 

Es tal vez el que más aprecio principalmente por su dedicatoria que reza: "Este libro perteneció a mi padre y me honro en depositarlo en manos de ..." (fdo.) Washington Beltrán, 6 de junio de 1990.

martes, 1 de junio de 1993

martes, 5 de enero de 1993

LIBRO NUEVO, MAÑAS VIEJAS - A falta de realidades, buenas son insinuaciones

Batalla de Quebracho Herrado - 28/11/1840 - Carlos Morel

Refiriéndose al triunfo de Oribe sobre Lavalle en Quebracho Herrado (Córdoba), destaca Eduardo Acevedo: "Rosas acordó recompensas extraordinarias a Oribe. Hizo acuñar una medalla y se la regaló, conjuntamente con 3.000 vacunos y 3.000 lanares...". ("Anales" II. 1933).

Y ahí se le agota el tema. Se trata de una perfecta media verdad -conocida como la peor de las mentiras- pues omite cuidadosamente la respuesta del supuesto beneficiado.

domingo, 6 de diciembre de 1992

A 150 AÑOS DE LA BATALLA DE ARROYO GRANDE

La Bandera Federal flameó en Arroyo Grande
Cara, muy cara, le salió al general unitario porteño Juan Lavalle su complicidad en el derrocamiento del presidente Oribe. Éste, poco tiempo después –pese al poderoso apoyo de la artillería naval francesa- lo derrotará en Sauce Grande (Entre Ríos) y, siempre tras él lo aplastará en Quebracho Herrado (Córdoba), y liquidará definitivamente su ejército en Famaillá (Tucumán).

miércoles, 25 de noviembre de 1992

EN TORNO A LA ABOLICIÓN DE LA ESCLAVITUD


Con fecha 18 de febrero pasado, publicamos en LA REPÚBLICA una página titulada “Las mentiras no prescriben” encarando el tema de la abolición de la esclavitud en nuestro país y algunos equívocos manejados en torno al mismo, que dejamos documentadamente aclarados.

Cumpliéndose este 28 de octubre un nuevo aniversario del magno hecho, abordaremos algunos otros aspectos no mencionados entonces, aunque no por ello de menos importancia.

jueves, 29 de octubre de 1992

HÉROES Y PRÓCERES


Brig. Gral. Manuel Oribe
Con este mismo título, el Dr. Jorge González Albistur replicó en carta a "Búsqueda", conceptos expresados en artículo de igual título por el columnista Tomás Linn, tras coincidir inicialmente en la condena a las calumniosas diatribas vertidas en un matutino, con motivo del bicentenario de don Manuel Oribe.

La indudable buena intención que campea en ambos artículos -aún discrepando en algunos aspectos- me anima a terciar en el tema.

Comparto la discrepancia del Dr. González Albistur en cuanto a que Artigas hiciera degollar a sus prisioneros, a menos como aquél dice- que confiemos en el deleznable libelo de Cavia o -agrego yo- en la no mucho más confiable palabra de Sarmiento. Pero no creemos que Linn incurriera en demasía al afirmar que "...al disidente (considerado traidor) se lo fusilaba".

sábado, 19 de septiembre de 1992

ASÍ NACIERON LOS PARTIDOS



Una de las preocupaciones mayores de Oribe al ascender a la presidencia en 1835, fue comenzar a poner orden en la desquiciada Hacienda Pública que, según el cónsul francés Raymond Baradére informaba a su cancillería, ostentaba el enorme “déficit bien comprobado de dos millones doscientos mil pesos”.

Se designó de inmediato una Comisión de Cuentas, integrada por el senador Antonino Costa y los diputados Juan Pedro Ramírez y Ramón Artagaveytia. De acuerdo con los informes de los contadores Miguel Furriol y Francisco Acuña y Figueroa, surgieron importantes reparos de esencia en forma de partidas de gastos no justificadas con los comprobantes debidos –ya por incompletos, ya por notoriamente fraudulentos- referidos por lo general a compras de caballada, ganados para consumo y otros rubros. Los peritos caligráficos Besnes Irigoyen y Lira comprobaban a la vez que varias de las firmas estampadas en los documentos eran falsas.

jueves, 10 de septiembre de 1992

EL DESPECHO EN EL DESPACHO - El Barón y el Canciller

Dr. Héctor Gros Espiell
El 27 de junio ppdo. publicamos en un matutino un extenso artículo titulado "Nuestro Canciller y la Historia", rebatiendo pormenorizadamente afirmaciones del Dr. Gros Espiel enunciadas en una conferencia en el Instituto Histórico y Geográfico, publicada posteriormente en una revista de temas históricos.

Nuevamente nos vemos obligados a salir a la palestra ante la publicación de un artículo del Dr. Gros en EL PAÍS del 30 de agosto ppdo. En él, nuestro Canciller hace un ligero resumen de la misión diplomática llevada a cabo en los primeros meses de 1848 por el capitán Gore (británico) y el barón Gros (francés) con el objeto de poner fin a nuestra Guerra Grande.  Por razones de espacio centraremos nuestra réplica en un solo punto, que encierra una fácilmente comprobable falsedad histórica.

domingo, 23 de agosto de 1992

CUANDO EL AMOR DE UNA MUCHACHA CAMBIÓ NUESTRA HISTORIA - Oribe y la Conspiración Isas-Turreyro

Barón de la Laguna, Carlos F. Lecor
Alto, magro, erguido, el cabello renegrido enmarcando el rostro de tez muy blanca donde refulgían los ojos verdosos, ha de haber sido el joven Manuel Oribe elemento de indudable atracción entre las montevideanas de entonces. Su conocida relación íntima con la diecisieteañera actriz Trinidad Guevara, no fue seguramente "...su única aventura amorosa" como alguno de sus biógrafos ha afirmado. Basta al respecto un párrafo de una carta de Lucas Obes a Rivera, en la que le informa de la sorda animosidad existente entre Santiago Vázquez y Oribe, y que éste "... no se liga con Vázquez sino por alguna travesura de amores" (Pivel: Hist. de los Partidos...").

sábado, 27 de junio de 1992

NUESTRO CANCILLER Y LA HISTORIA

Dr. Héctor Gros Espiell
En la conocida publicación “Hoy es historia” ha aparecido un artículo titulado “Andrés Lamas diplomático”, de autoría del Dr. Héctor Gros Espiell. Como en el mismo se deslizan afirmaciones que para nada compartimos, pasaremos a considerarlas.

LA CAÍDA DE ORIBE Y EL BRASIL.-

Dice el Dr. Gros: “El gobierno del Cerrito cayó como consecuencia de la acción de las fuerzas argentinas de Urquiza, sin actuación militar brasilera”.

sábado, 18 de enero de 1992

LOS CAPOS DE LA SERIEDAD - ¡Esto sí que está gracioso!

Dr. Alberto Zumarán
SOCIALISTA: Socia que no pagó ni un recibo en todo el año, sin perderse por ello ni un solo baile del Club (Julio E. Suárez, "Diccionario del Disparate").

En el suplemento de EL DÍA del 29 ppdo., haciendo gala de una "Chispa" tipo yesquero húmedo, un articulista, dice encontrar "gracioso" que el Dr. Zumarán piense concurrir a la invitación formulada por la Internacional Socialista en ocasión de su reunión en Río de Janeiro, siendo "...uno de los candidatos del partido del que salieron ataques más duros a Batlle y el batllismo".

domingo, 1 de octubre de 1989

A REPASAR: ¿BATLLE O SARAVIA?

Gral. Aparicio Saravia

Ante un par de macaneos histórico-político de un novel articulista del semanario La Razón, El Día se regodea en ellos en un artículo a ocho columnas titulado "Alguien ha perdido sus cabales". Pero, no conforme con ese par de "cachones" en la puerta del arco, se le hace todo el campo orégano y entra a saco en nuestra historia. Y entre otros, estampa un exabrupto que dice: "Al servicio de la dictadura del señor Juan Lindolfo Cuestas estuvo el señor Aparicio Saravia, convertido en su puntal más firme".


martes, 8 de noviembre de 1988

JULIO HERRERA Y OBES - Entre el hombre y el gobernante

Dr. Julio Herrera y Obes

En EL PAIS del pasado mes leímos una carta del señor A.M.T., quien ensalzando la figura del Dr. Julio Herrera y Obes, alude, entre otros ditirambos, a "...la conducta intachable de tan preclaro ciudadano", en apoyo a dos extensos artículos publicados en ese diario por el escritor Juan Carlos Pedemonte.

Discrepamos frontalmente con los referidos términos, así como también con algunos de los "méritos" que el señor Pedemonte había adjudicado a su personaje. Por ejemplo, el de haber sido secretario del General Venancio Flores en la guerra del Paraguay y concretamente, en la tan desigual batalla de Yatay, de la que el cronista del diario londinense "Evening Star" (24.12.65) nos narra que los prisioneros paraguayos más jóvenes fueron vendidos como esclavos al Brasil y los restantes mil y pico "...después de desarmarlos fueron degollados". ¡Vaya galardón para el secretario del Comandante en Jefe!.

domingo, 15 de noviembre de 1987

¿QUIÉN MATÓ A VENANCIO FLORES? (II)

Muerte del Gral. Venancio Flores
Ahora bien: ¿existió alguna complicidad entre los revolucionarios de Berro y los asesinos de Flores? Aparte de que la contextura moral del primero era netamente incompatible con un acto de tal naturaleza, la mayoría de los autores coincide en la autenticidad de su sorpresa al ser enfrentado al cadáver del ex dictador. Y apuntalo el argumento con mi propia pregunta: ¿no resulta absurdo, de ser todos uno, que los asesinos actuasen ocultando sus rostros de manera tal que ninguno pudo ser reconocido, ni por los tres acompañantes del coche ni por los integrantes de la escolta que los dispersó, mientras Berro y sus compañeros atacaban la casa de Gobierno a cara descubierta?

jueves, 12 de noviembre de 1987

¿QUIÉN MATÓ A VENANCIO FLORES? (I)

Gral. Venancio Flores

En reciente reportaje televisivo, un integrante de la comisión parlamentaria recientemente disuelta, que investigaba la muerte de dos legisladores compatriotas, sostenía resignadamente la imposibilidad de descubrir a los culpables "en un país en el que nunca se pudo averiguar quiénes fueron los asesinos de Venancio Flores y de Bernardo P. Berro" (casi textual).

Resulta sorprendente la desinformación revelada respecto a hechos como los mencionados, que dejaron de ser misterio a muy poco de producidos, pese también a la preocupación notoria de las autoridades y de la historiografía oficial para que todo quedase en la más impenetrable nebulosa.

viernes, 17 de julio de 1987

ERROR A REPARAR - "Día de la Infantería"


El Gral. L. de Palleja, es retirado muerto del campo de batalla
En 1940 se decretó la designación del 24 de febrero como "Día del Arma de Infantería" por tratarse del aniversario de la creación de la primera unidad de dicha arma. Pero con fecha 3 de junio de 1975, con la firma de Bordaberry, y su ministro de Defensa Dr. Walter Ravenna, se decreta la sustitución de dicha fecha por la del 18 de julio. Obviamente, no se trataba de un homenaje a nuestra primera Constitución, sino a la actuación de fuerzas orientales -junto a argentinas y brasileras- contra los paraguayos, quienes defendían heroicamente su suelo, en la sangrienta batalla de Boquerón del Sauce.

martes, 12 de mayo de 1987

EL ABRAZO DEL OSO

Gral. Juan Antonio Lavalleja
Con contumacia lindante en el masoquismo los colorados suelen revivir en todos sus aniversarios el ya documentalmente agotado episodio de la Emboscada de Monzón, que ellos gustan denominar "abrazo".

EL FRAUDE DE EDUARDO ACEVEDO.- Por ejemplo, cuando recientemente leímos el primer capítulo de una serie que en LA MAÑANA escribió el señor Efraín Quesada, vimos que su autor se había ensartado con la versión fraudulenta que de las "Memorias" de Spikerman fragua Eduardo Acevedo, con el obvio propósito de mejorar la desairada posición de Rivera en el episodio, arguyendo trascribirlas del diario EL NACIONAL del 19 de abril de 1899 ("Anales Históricos" I, 291, ed. Barreiro y Ramos 1933 y "Artigas, Alegato Histórico" III, 752, ed. oficial 1950). Quienquiera que consulte el diario aludido comprobará que su versión se ajusta exactamente a las "Memorias" de Spikerman depositadas en el A.G.N y publicadas en la Revista del I. Histórico y Geográfico, y no a los agregados y tijereteos a que las somete el tan mentado historiador.

lunes, 15 de diciembre de 1986

EL CURA DE ORIBE - FRAY DOMINGO EREÑO

Fray Domingo Ereño
Domingo Ereño y Larrea nació en tierras de Vizcaya en 1811. Cursó sus estudios iniciales en Bilbao y en 1827 vistió los hábitos de Carmelita. Problemas derivados de las guerras civiles españolas lo decidieron a emigrar a América. En abril de 1842 arribó a nuestra capital junto con su hermana Carmen. 

Muy pronto entró a desempeñar el cargo de teniente cura en la Iglesia del Cordón y más tarde en la del Reducto. Se le describe como de mediana estatura, pero de rasgos gruesos y fuertes de campesino curtido y sano.  Durante la Guerra Grande, a poco de iniciado el asedio de Montevideo, se produjo el pasaje en forma masiva del batallón de vascos denominado “Aguerridos” hacia tiendas de Oribe.


lunes, 15 de septiembre de 1986

LA PROFECÍA DE ARTIGAS

Detalle de la Batalla de Curupaytí, por Cándido López

"Si la acción general se pierde, si éste grande, si éste único esfuerzo de los americanos no tiene otro objeto que verter su sangre y hacer con sus cadáveres un monumento a la gloria de los tiranos, ¿de qué servirá a la Provincia del Paraguay haberse mantenido a la defensiva? El gemido y el llanto llenarán toda la América y su inundación llegará precisamente a ese territorio, el estruendo de las cadenas volverá a resonar en todas partes y ese sabio Gobierno se verá en la precisión de sentirlo en torno a sí sin poderlo remediar ya". (Artigas a la Junta de Gobierno del Paraguay, el 3 de abril de 1812, proponiéndole una alianza, que será rechazada, para defenderse de la prepotencia del Directorio unitario porteño).

miércoles, 12 de septiembre de 1984

IMPERIALISMO DE ULTRAMAR EN URUGUAY (X)


Y aprovecharemos a cerrar páginas con otros acertadísimos conceptos enunciados oportunidades en el seno de las Nacionales Unidas por el gran embajador y diplomático que fuera, del país y del Partido Nacional, don Carlos María Velázquez:

"Como el colonialismo, en su sentido de explotación del hombre, es un estado de espíritu, existe también, del mismo modo que un colonialismo extranjero, un colonialismo nacional.

miércoles, 5 de septiembre de 1984

IMPERIALISMO DE ULTRAMAR EN URUGUAY (IX)


En lo referente al segundo punto, o sea al duro enfrentamiento con Thomas Mann, Coordinador de la Alianza para el Progreso y presidente de la delegación de Estados Unidos en la reunión del CIES celebrada en Lima, por parte de nuestro delegado Dr. Héctor Lorenzo Ríos, transcribimos reportaje del diario limeño "Noticias de Ultima Hora"(primera plana y "tipo catástrofe") con el título de "REBELIÓN CONTRA LA OEA":

miércoles, 29 de agosto de 1984

IMPERIALISMO DE ULTRAMAR EN URUGUAY (VIII)


El eco despertado por la pomposamente denominada "Doctrina de la Intervención Multilateral" o del "Paralelismo entre la Democracia y la Paz", fue apenas un susurro.

Nuestra Cancillería cursó nota formulando la proposición a sus similares del continente el 21 de noviembre. El día 5 de diciembre en nuestro senado, el herrerismo con el apoyo del coloradismo independiente obtuvo 15 votos para una moción de censura.

MANUEL ORIBE, PALADÍN DE NUESTRA EDUCACIÓN


Al cumplirse el 26 ppdo., un nuevo aniversario de su nacimiento, deseamos referirnos a esta interesante faceta de su obra de Gobernante, invariablemente soslayada por nuestros textos de enseñanza.


miércoles, 22 de agosto de 1984

IMPERIALISMO DE ULTRAMAR EN URUGUAY (VII)


Desterrado en la capital carioca, junto con un exiliado argentino, teniente coronel Roberto Bosch (éste se había levantado en armas contra el dictador Uriburu, el que depusiera al presidente Yrigoyen quien, oh casualidad, había nacionalizado los yacimientos petrolíferos argentinos), elaboraron un manifiesto para ambas patrias (las causas eran las mismas) y el que, por razones desconocidas de ausencia momentánea de Bosch, apareció únicamente con la firma de Muñoz. El documento que, por razones de espacio deberemos limitar a su final donde más se ajusta al tema que estamos encarando:

"En el terreno económico, presenciamos la entrega de las riquezas del suelo y del subsuelo a los representantes de la plutocracia mundial... mientras el valor adquisitivo de nuestras materias primas se supedita al capricho voraz de las grandes firmas exportadoras extranjeras. Tal es el panorama del Uruguay y de la Argentina, que sus hijos, enrolados en la revolución, solidarios moralmente, vemos agravarse día a día frente a la descomposición de las masas anhelantes de libertad política, libertad jurídica y de bienestar económico.

Desde el exilio, comprendiendo que los males de nuestros pueblos hermanados en la historia de la independencia, de la Organización Nacional y del despertar cívico son comunes, como es común el frenesí de ambos gobiernos por apoyarse y defenderse mutuamente, ratificamos francamente nuestra posición revolucionaria, que no pretende limitarse a castigar a un hombre ni a derribar un gobierno, sino a cambiar un orden económico y social malsano, por otro que haga más felices y dignos a nuestros conciudadanos en un régimen jurídico restaurado.

Tenemos fe absoluta en las fuerzas morales de la raza; confiamos en la victoria definitiva de nuestra causa de liberación política y emancipación económica, por eso ratificamos nuestras posiciones de intransigencia sagrada, absoluta, inviolable, llamando la atención a argentinos y uruguayos para evitar claudicaciones, los pactos o las actitudes cívicas que importen un reconocimiento implícito o táctico de los actuales gobernantes de facto.

Desde Río de Janeiro lanzamos estas declaraciones al Uruguay, a la Argentina y toda Latinoamérica; a sus Universidades, a los miembros del ejército, a los trabajadores del campo y a los operarios de la ciudad, a sus nuevas generaciones, y a los hombres de pensamiento, de acción y de altivez criolla, en la comprensión de que el problema de la hegemonía democrática, lucha antiimperialista en lo exterior y la antidictatorial en lo interior, es común a todo el continente americano.

Por la Libertad Política! Por la Independencia Económica! BASILIO MUÑOZ".

SEGUNDA GUERRA MUNDIAL: LAS "BASES".-   1939 - De nuevo una guerra mundial golpea a nuestras puertas y el país es otra vez sometido a las tremendas presiones de las naciones beligerantes. Ante la barbarie flagrante del nazi-fascismo se impone fácilmente la apabullante propaganda aliadófila. A ella se agrega en breve el Partido Comunista, quien censurara el telegrama de solidaridad que nuestro parlamento enviara a Holanda y Bélgica invadidas por Hitler y quien justificara las masacres de civiles por la aviación nazi, tan indiscriminadas, según ellos, como el bloqueo naval de "los imperialistas anglo-franceses". Súbito viraje de 180 grados darán el 22 de junio de 1941, cuando Hitler ataque a Rusia, su aliada de la víspera, para la repartija de Polonia.

Ahora resulta que la versátil "doctrina Monroe" necesita para la defensa del continente, un par de bases "internacionales" en nuestras costas. "Panamericanas", las sugiere Estados Unidos; "...a disposición de cualquier país que esté en lucha con el nazismo" ensancha el Partido Comunista. Y en su Congreso de agosto del mismo año "...saluda calurosamente el esfuerzo que realiza el señor Presidente (Baldomir) así como el canciller Guani, tendiente a la coordinación de fuerzas para la defensa del continente".

O sea, en apoyo de las bases.

Herrera se yergue el primero en condenar el intento. Desde la prensa, desde el parlamento, desde donde sea, él y los suyos descargan a diario y sin respiro sus baterías. Escribirá al respecto: "Se insinúa para dorar la píldora, que las bases serán 'panamericanas', o sea de todos para todos. ¿Quiénes administrarán esas peligrosas fortalezas? (...) Bases extranjeras en el Uruguay o bases propias levantadas con el oro extranjero, serían, eso sí, bases de nuestra inconmovible y futura esclavitud. Bases en el Uruguay será de hoy en adelante una mala palabra que no podemos ni debemos pronunciar. ¡A otro perro con ese hueso! (...) Políticamente, la creación de semejante aparato que nosotros pagaríamos con pesos de sangre y que otros usufructuarían -yo fumo y tú escupes- nos exhibirían desmedrados ante el mundo cual simples y pasivos agentes de Washington y sus apetitos. (...) La integridad de nuestros movimientos y nuestra independencia estrangulados por el "abrazo fraterno" de Estados Unidos. Su experiencia en la materia es larga y amargamente ilustrativa: (...) En plata, una barbaridad sin disculpa, pero felizmente queda la valla insalvable del Parlamento".

Y el Parlamento, galvanizado por la prédica enardecida, candente de Herrera, resolverá por amplia mayoría que "... en ningún caso prestará su aprobación a tratados o convenciones que autorizasen la creación en nuestro territorio de bases aéreas o navales que importen una servidumbre de cualquier género para la nación o una disminución de la soberanía del Estado".

Así fue como Herrera nos evitó nuestro Guantánamo. En el senado colombiano se comentará que "...esa actitud elevada y digna del Senado uruguayo, ha debido causar sorpresa en las clases dirigentes de Estados Unidos".

No cabe duda.

El historiador argentino Manuel Gálvez dirá en Montevideo: "Como hace ciento dos años (Oribe), un hombre de carácter se irguió en Montevideo... un hombre que es, como era el otro, un gran patriota uruguayo y no habrá bases. Ha salvado a su patria y ha salvado a la mía. Y por eso, un puñado de argentinos hemos venido a presentarle nuestro homenaje".

YANQUIS Y BOLCHES "UN SOLO CORAZÓN".- En diciembre de 1941, atacados, entran los Estados Unidos en la guerra tañendo estrepitosa y sensiblemente la cuerda del panamericanismo. Nuestro órgano comunista, ya el 19 de dicho mes reclama "...colaboración estrecha e ilimitada", porque "... la causa de los Estados Unidos es la de la civilización y de la libertad".

Y su oficialismo es tal, que cuando un diputado socialista desnuda ante el parlamento las bochornosas condiciones del préstamo que el gobierno acaba de contratar con el Eximbank, (1943, la diputada comunista Arévalo de Roche, acusa a su colega "... de arrimar agua al molino de los enemigos de la democracia". Así yanquis, comunistas y el muy célebre e influyente ministro inglés en el Uruguay, Eugene Millington Drake, presionan para que declaremos la guerra a Alemania.

Con lógica demoledora Herrera argüirá: "Para ir a la guerra se necesita una razón fuertemente poderosa. Los Estados Unidos vieron cómo Polonia era torturada, cómo Noruega era traicionada (e invadida) cómo Bélgica y Holanda eran violadas, cómo Francia era arrasada, sin declarar la guerra a Alemania, sin siquiera romper relaciones con ella. Si los Estados Unidos (con todo su poderío) pudieron presenciar la hecatombe de Europa y la trágica resistencia de Inglaterra sin negar el saludo a los diplomáticos del Reich bien podemos admitir que existan razones para mantenernos alejados de la beligerancia".  Y también: "Matarnos nosotros para mayor auge y esplendor de los Estados Unidos.... sigue enriqueciéndose con su comercio de armas; a peso de oro las cobra por anticipado con pedazos de territorio ajeno". Se refiere aquí a la venta a Inglaterra, asfixiada por la campaña submarina alemana, de 50 destructores a cambio de posesiones inglesas en América. 

Al final surge la apremiada declaración de guerra con el entusiasta apoyo del comunismo y el del socialismo "con reparos". "Justicia" editorializará: "No es posible dejar ni un solo día más en libertad a Herrera...encarcelar al Quisling (noruego entregador de su patria a los nazis) y clausurar su prensa".

Nuestra actividad guerrera se limitó a la incautación de un par de barcos mercantes alemanes e italianos surtos en nuestro puerto, el Tacoma entre ellos. Dos serán hundidos por submarinos alemanes en el Caribe, pereciendo algunos marinos uruguayos. Pero nuestro entusiasmo bélico nos llevó a cesar el "estado de guerra" recién en setiembre de 1953, a más de ocho años de firmada la paz.

No bien obtenidas las urgidas declaraciones de guerra, Estados Unidos convoca a sus "aliadas americanas" a la conferencia del Chapultepec, Méjico. Allí se sanciona una "Carta Económica" por aquellos presentada, que encadenaba a éstas económicamente al albedrío norteamericano. Dirá Herrera: "¡Viva el patrón!, pueden exclamar al despedirse los que acaban de ceñirse a gusto la cuerda".

En Chapultepec, el delegado uruguayo devolverá gentilezas al comunismo declarando: "El comunismo no constituye un peligro en el Uruguay y colabora pacíficamente con el Gobierno".

"DOCTRINA LARRETA" Y PACTO DE RIO.- En mayo de 1945 termina la guerra y a fines de dicho años, Uruguay presenta en la OEA un despampanante proyecto que embestía directamente contra el tradicional y vital principio blando de la "no intervención". El gobierno colorado del presidente Amézaga había nombrado Canciller al Dr. Eduardo Rodríguez Larreta, de la minoría nacionalista, quien se consideraba gestor del proyecto y quien, al menos, lo presentó y defendió con la más absoluta convicción. Era, en lo inmediato, un golpe bajo contra el gobierno de Perón, en irreductible pugna contra el intervencionismo norteamericano personificado en la prepotente figura de su embajador Spruille Braden. En lo permanente, la concreción de la teoría esbozada por Batlle cuando lo de Veracruz (1914). Pero, en concreto, de nuevo se esgrime la dislocante teoría de que el lobo pueda ser el mejor guardián de la majada. O sea, como reza el proyecto, que "...la notoria y reiterada violación de alguna república de los derechos del hombre y del ciudadano y el incumplimiento de los compromisos libremente contraídos acerca de los deberes internos y externos del Estado..." podía justificar "...una acción colectiva multilateral, ejercida con total desinterés (...) en beneficio de todos, incluso de aquel país que tan duro régimen soportaría".

Vía, como resulta innecesario resaltar, rigurosamente flechada en la práctica, porque, quién imaginaría a las naciones sudamericanas interviniendo militarmente en los Estados Unidos en defensa de los derechos, tantas veces escarnecidos, de sus minorías étnicas o raciales. 

Jorge Pelfort
CONCERTACIÓN

miércoles, 15 de agosto de 1984

IMPERIALISMO DE ULTRAMAR EN URUGUAY (VI)


Lo que Herrera no podía creer, posteriormente se confirmaría: en agosto de 1904, Batlle había solicitado al presidente Theodore Roosevelt el envío de fuerzas navales para patrullar el río Uruguay, con la misión principal de impedir el contrabando de armas desde el Comité de Guerra Nacionalista que actuaba en la Argentina, hacia las fuerzas revolucionarias de Saravia. Un biógrafo de Batlle, el estadounidense Milton Vanger, nos habla de "cuatro barcos de guerra norteamericanos" llegados en octubre, muerto ya Saravia y recién firmada la paz. Según testimonios de gente de la época, los "marines" desfilaron desde el puerto por Sarandí hasta la plaza Independencia, donde se realizó una ceremonia.


miércoles, 8 de agosto de 1984

IMPERIALISMO DE ULTRAMAR EN URUGUAY (V)


EL JOVEN IMPERIALISMO YANQUI.- Ni bien despunta el siglo (1901), otro naciente pero pujante imperialismo comienza a hacerse sentir en el continente. Así lo vislumbra el novel encargado de negocios de nuestro país en Estados Unidos, Dr. Luis Alberto de Herrera.

Apenas recibido de su cargo, informa al presidente Cuestas acerca de las presiones ejercidas por dicho país, presidido por Theodore Roosevelt, política que condensaba en una frase de su cuño "Speak softly, but carrying a big stick in yor hand" (Habla suavemente, pero portando un gran garrote en la mano). Herrera comunica acerca de su política en el istmo de Panamá conducente a separar dicho territorio de Colombia: "A Nicaragua y Costa Rica se les exhibe como maniquíes para hacer entrar en razón a Colombia".

Y un año después (5.12.1902) informa a nuestra cancillería acerca del mensaje elevado por el presidente norteamericano al Congreso: "Lo indudable es que en el párrafo transcripto se avanza una grave advertencia a los países de Sudamérica.

Allí se dice a las claras que las nacionalidades latinoamericanas están expuestas a una intervención de fuerza de parte de los Estados Unidos cuando el desorden interno haga presa de ellas, más propiamente hablando, cuando los Estados Unidos juzguen llegado el caso de proceder así. Por supuesto que siendo tantas las tentaciones y encontrando cimiento en un motivo revolucionario, no importaría contrariedad asumir este papel pacificador de tan desastrosas consecuencias para los países intervenidos. El gobierno de los Estados Unidos por primera vez hace ante la faz del mundo una declaración tan radical y amenazadora. No es ella otra cosa que un nuevo inciso de esa ventajosísima doctrina Monroe, cuyas proyecciones van aumentando con los años, a medida que aumentan las energías y las voracidades del país que la creó. Queda comprobado oficialmente que Estados Unidos se atribuye derechos jugosos de inflexible tutor sobre las naciones de Sudamérica. Entero a la apreciación de V.E tan arriesgada y pasmosa innovación internacional".

Al año siguiente (1903) último de su actividad diplomática, renuncia al cargo para incorporarse a la revolución saravista.

"La actualidad de Venezuela es, señor Ministro, una ignominia que a todos nos perjudica (...) La primera arista desagradable de la reciente dificultad internacional la señala la jurisprudencia que acaban de sentar las potencias europeas, refrendadas por los Estados Unidos, de que las reclamaciones financieras de sus connacionales, por perjuicios inferidos a sus intereses radicados en territorio sudamericano, deben ser satisfechas contra los gobiernos a quienes se dirigen, sin hacer caso de la autoridad constitucional de los tribunales llamados a fallar todas las diferencias de carácter jurídico (...) Y además, arreglándose o no arreglándose la diferencia, siempre quedará fortificada la tendencia invasora de la diplomacia norteamericana, que no oculta su anhelo de ser tutora de todas las nacionalidades del Sur (...) Remoto o no el peligro del Norte va adquiriendo perfil".
En 1905, blandiendo la versátil doctrina Monroe, el presidente Roosevelt interviene en la República Dominicana para que ésta "cumpliese sus obligaciones financieras".

En 1909, nuevamente por los mismos motivos, el presidente del "garrote" trata de aplicárselo a Chile.

"El Día" del 27.11.1909 insinúa cierta decepción: "El pueblo que por intermedio de sus estadistas más ilustres como Roosevelt, ha hecho de la solidaridad americana un postulado, del respeto a las nacionalidades un principio, y de la igualdad de las soberanías una conquista de la América (...) no puede negar en un acto, en un momento, toda una historia de aleccionamiento frente a la arbitrariedad de los poderosos.

En 1912 Herrera edita "El Uruguay Internacional". Dice allí: "El país de Jorge Washington no disimula ya sus voracidades, tan contradictorias con el consejo testamentario del patriarca.  El arrebato del istmo a Colombia (1903) fundaría un proceso. Si a veces no fuera ilusión el derecho de los débiles. Los anales del despojo no ofrecen una explicación más inicua que la salida de labios del presidente Roosevelt: "I took Panamá" -yo tomé Panamá... así, a capricho, como quien dispone de lo propio (...) ¡Qué infinita distancia separa a Franklin, enviado sereno de una humildad republicana, de este imperialista presidente Roosevelt, victimario de pueblos y apóstol de la política del garrote cernida sobre los organismos débiles de nuestro hemisferio!".

A fines de la segunda presidencia de Batlle, Roosevelt, quien cesara en 1909, visitará el Uruguay. En recepción realizada en Casa de Gobierno, Batlle exhortará: "Os invito a brindar... por el paladín esforzado de todas las causas justas que han requerido su apoyo... al defensor de la doctrina Monroe en interés de toda América, al partidario acérrimo de la justicia internacional y de la paz con honor, el propagandista ferviente de la fuerza y el carácter puestos al servicio del bien". Salvo que el primer párrafo estuviera referido al envío a su pedido de cuatro buques de guerra con sus célebres "marines" en 1904, por más que nos esforcemos no encontramos otra referencia a qué aludir en el frondoso prontuario del máximo depredador de las soberanías americanas. Este retribuirá los ditirambos con lo que Giúdice y González Gonzi ("Batlle y el batllismo" pág. 185) califican de "Expresivas palabras del formidable ex-presidente de los Estados Unidos" afirmando: "Estoy bien informado de cuanto se hace aquí y le presto mi aprobación. Ud. y yo somos del mismo partido.

Usted hace lo que yo digo que debe hacerse. Es así como hay que proceder".  Obvio resulta que no debe deducirse de tan categórico espaldarazo ningún atisbo de dependencia, que no era Batlle hombre de aceptarla, pero sí una buena dosis de afinidad ideológica y de carácter que los hechos no demorarían en reafirmar. Y en prenda de ella "el formidable ex presidente" dedicará al nuestro un retrato suyo que hace poco aún lucía en el "Museo de Batlle" de Piedras Blancas.

Ante los prolegómenos del ataque norteamericano (presidente Woodrow Wilson) a Méjico, sostiene "El Día" del 14.2.1914: "Wilson se presentó más bien como un amigo, como un hermano mayor que da consejos a los pequeñuelos barullentos. Bien dicen que no hay redentor que salga bien... Lo único que podía hacer lo hizo... afirmó que jamás durante su gobierno se cometería una injusticia contra las hermanas menores y que trataría, por todos los medios legales, de evitar que prosperasen revoluciones en sus territorios" ¡Cuánta incomprendida bondad!

No obstante, dos meses después (21 de abril), el mismo presidente demócrata (nos referimos al Partido), ordena invadir Méjico y ocupa los pozos petroleros de Tampico, quid de la cuestión, y tras sangrienta lucha, la ciudad de Veracruz. Su secretario de Marina, Franklin D. Roosevelt, futuro presidente de la "buena vecindad" opinó: "Es un buen método norteamericano para llevar las cosas adelante".

Consumado el atropello, Wilson sentará esta premisa ante el Congreso: "Queremos mantener siempre nuestra gran influencia para el ejercicio de la libertad, tanto en los Estados Unidos como donde quiera pueda ser usada en beneficio de la humanidad". No podían estar ausentes por supuesto, tales infaltables invocaciones. En toda Latinoamérica estalla la indignación. En Montevideo se funda una Comisión de solidaridad con Méjico, que preside el poeta nacionalista Fernán Silva Valdez, quien invita a una manifestación popular en estos términos:

"Tropas yanquis han invadido Méjico, patria hermana de nuestra patria. Después de Puerto Rico, después de Cuba, después del desmembramiento de Colombia... Para protestar contra este acto de imperialismo vejatorio, invitamos a todo el pueblo a una manifestación. ¡Viva Méjico y América Latina!"
Adhirió la Federación de Estudiantes, el Partido Nacional, el Centro Internacional (anarquistas) y algún colorado no batllista como José Enrique Rodó, quien ya había alertado en "Ariel" sobre el peligro norteño:  "La admiración por su grandeza y su fuerza es un sentimiento que avanza a grandes pasos en el espíritu de nuestros dirigentes". La manifestación en inmensa columna, se dirigía a la legación norteamericana para hacer efectiva allí su protesta, cuando la caballería cargó sable en mano, dejando una cincuentena de heridos.
Dice un historiador izquierdista, Carlos Machado: "El canciller de Batlle (Dr. Baltasar Brum) presentó al otro día las excusas gubernamentales a la legación por los "muerus" a los Estados Unidos formulados por los manifestantes. Lo interpeló por eso Luis A. de Herrera".
Desde "El Día", Batlle justificará la agresión norteamericana sosteniendo que "...cuando una nación incurre en desvaríos internos, es un derecho legítimo que deben aplicarlo con urgencia sus vecinos, intervenir por las armas y llevar la tranquilidad a ese hogar convulsionado por la anarquía".
En la interpelación (30.4.1914) el Dr. Washington Beltrán estimará "...sumamente grave que la Cancillería de un país como el nuestro llegue a sostener y aceptar el principio de intervención de un país fuerte en una nación débil... erigiéndose en juez soberano el país que lleva la agresión".  Según admite el diputado oficialista Buero -al ser solicitado por el Secretario de Estado William Bryan- "...el asentimiento o apoyo moral de las mismas naciones sudamericanas", la actitud de Uruguay fue la de "...dar su apoyo moral". Otro líder batllista prominente, Julio María Sosa, apoyó la posición del gobierno sosteniendo que "...no se dirige contra Méjico, sino contra su gobernante, que no quiere desagraviar a una nación ofendida".
Y cuando, mosca blanca en el enjambre, un diputado oficialista, Rodríguez Fabregat, denuncia la "...codicia yanqui por los que tengan una mina de oro, un pozo de petróleo o un ferrocarril que explotar" otro correligionario, Minelli salta presto a cortar ese brote de antiyanquismo: "No es posible que en el Parlamento del Uruguay se emitan opiniones sobre el proceder de un país amigo, que ha demostrado ser el verdadero campeón de la justicia y la democracia..."
Respecto a la teoría intervencionista de Batlle, dirá Herrera en su interpretación: "Encuentro que esa afirmación del señor Presidente de la República, es de verdadera gravedad y que no debe pasar en silencio. Ningún país de Sudamérica, ni aún los más fuertes y capaces... se permiten conceder a nadie, ni en doctrina, el derecho de intervención en las sociedades infortunadas. ¿Cómo es posible que en este país, esa tesis, a la que debemos tantos desastres y más de una mutilación territorial, como es posible, repito, que éste país la acepte como buena? Conformando esta doctrina que, como oriental juzgo esencialmente peligrosa, el poder Ejecutivo creyó del caso enviar al Señor Ministro de Relaciones Exteriores a dar explicaciones al Señor Ministro norteamericano sobre excesos que no habían existido, colmando sin necesidad, las manifestaciones de cortesía. Estas actitudes de actualidad despiertan otras memorias complementarias y que es del caso subrayar. Se ha dicho que durante aquel trágico desgarramiento de 1904, el Poder Ejecutivo solicitó, categóricamente, la intervención norteamericana para resolver así los asuntos internos de la familia uruguaya. Por mucho tiempo me ha parecido tan enorme, tan fuerte de toda presunción lógica tal aserto, que me he rehusado a creerlo...". 

Jorge Pelfort
CONCERTACIÓN